La representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Honduras, Cristian Munduate, abogó hoy para que los niños de este país, que en su mayoría son pobres, "tengan sin excepción un pleno desarrollo".

Munduate dijo que un niño es considerado pobre cuando no puede ejercer ni uno de sus derechos, problema que sufren millones de menores en Latinoamérica.

La diplomática habló de los derechos de los niños y jóvenes de Honduras durante la presentación en Tegucigalpa del informe "Pobreza infantil en América Latina y el Caribe", elaborado por Unicef y la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

El informe señala que el 67,9 por ciento de la población de Honduras menor de 18 años se encuentra en situación de pobreza.

Eso significa, añade el documento, que 2,4 millones de niños y adolescentes no pueden acceder a al menos uno de sus derechos básicos como nutrición, agua potable, servicios sanitarios aceptables, salud, vivienda educación o información.

"La situación en Honduras es crítica", subraya el documento, que además señala que este país "posee el sexto índice más alto del continente, sólo por detrás de El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Bolivia y Perú".

En cambio, "en Costa Rica, Chile y Uruguay, menos de uno de cada cuatro niños sufre pobreza infantil", agrega el informe hecho entre 2008 y 2009, presentado ante funcionarios de Gobierno y diplomáticos, entre otros invitados.

En Honduras también es alto el índice de pobreza extrema, flagelo que afecta a casi tres de cada diez menores de 18 años, es decir, el 29,2 por ciento, que equivalen a más de un millón de personas, frente al 17,9 de toda América Latina y el Caribe.

"Las vulneraciones de derechos infantiles se reflejan en la desnutrición, la dificultad de acceso a agua potable o a una educación gratuita, que afecta a más del 10 % de la infancia hondureña", revela el informe.

Honduras también registra las cifras más altas de indigencia infantil en toda Latinoamérica y el Caribe, con más de la mitad (el 53 %) viviendo en hogares donde los ingresos no alcanzan siquiera para cubrir las necesidades nutricionales de los miembros de la familia.

El secretario de Planificación del Gobierno hondureño, Julio Raudales, destacó que es necesario hacer conciencia en las autoridades para que las políticas públicas se centren en mejorar la situación de la niñez y los jóvenes.

Raudales afirmó además que la Estrategia para la Reducción de la Pobreza (ERP) que se ha impulsado en el último decenio no dio buenos resultados por una mala ejecución.

Agregó que entre 1991 y 2001 la pobreza en Honduras se redujo del 75 al 65 por ciento, a razón de un punto por año, mientras que con la ERP fue del 0,5 por ciento.

Otro factor adverso en el país es que la población crece en 2,7 % anual, dijo Raudales, quien además recordó que "entre más tarde se invierte en la persona, más alto es el costo beneficio".

Añadió que las políticas sociales no funcionan si no se llega adonde están los ciudadanos para que ellos empujen los programas que necesitan desde su territorio para desarrollarse.

A manera de ejemplo citó una experiencia de campo en el país, en la que en total varias comunidades terminaron diciendo que querían que se les construyera un aeropuerto, en vez de pedir centros de salud para evitar muertes de mujeres por parto.