Estados Unidos y sus aliados occidentales acusaron el viernes a Irán de engañar al mundo y dijeron que no pueden ignorar las pruebas de que Teherán está trabajando en secreto para producir armas nucleares.

Irán respondió que las denuncias se basaban en informes de inteligencia estadounidenses, israelíes, británicos y franceses falsos, entregados a la AIEA para tratar de desacreditar a la República Islámica.

Las acusaciones inusualmente duras casi seguramente van a elevar las tensiones internacionales sobre el programa nuclear de Irán, aunque las declaraciones occidentales enfatizaron que la solución preferida es la diplomacia.

Declaraciones entregadas a la junta de gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica por Estados Unidos y a nombre de Alemania, Gran Bretaña y Francia no contenían mención alguna de una opción militar, algo que no ha sido descartado por Israel ni por Washington si Teherán se niega a suspender sus actividades que pueden ser usadas para producir armas nucleares.

Aun así, las declaraciones no fueron mesuradas, y se apoyaron fuertemente en un reciente reporte de la AIEA basado en datos de inteligencia de más de 10 países, según el cual algunas actividades clandestinas de la República Islámica no podían ser usadas para otra cosa que para fabricar armas atómicas.

"Ya no es creíble decir que las actividades nucleares de Irán son exclusivamente pacíficas", dijo Glyn Davies, el jefe de la delegación estadounidense ante la AIEA, y agregó: "No hay dudas de que Irán ... como mínimo, trata de colocarse en posición de poder tener armas nucleares".

A nombre de los tres países europeos, el delegado alemán Ruediger Luedeking dijo que las acciones iraníes, ... "profundizaron la incredulidad sobre la naturaliza exclusivamente pacífica de su programa nuclear".

Con el reporte del 8 de noviembre añadiendo peso a evidencia previa de investigaciones y desarrollo de armas nucleares por Irán, desestimar esas sospechas "por falsas e inventadas — como lo ha hecho Irán anteriormente : no es convincente ni creíble", añadió Luedeking.

Los delegados a la reunión aprobaron una resolución basada en el informe en la que instaron a Irán a poner fin a más de tres años de evasivas frente a los intentos de AIEA de investigar las denuncias y acatar los reclamos del Consejo de Seguridad de detener toda actividad que pudiera conducir a la fabricación de armas nucleares. Cuba y Ecuador votaron en contra, e Indonesia se abstuvo.

En apertura de la reunión, el director de la AIEA Yukiya Amano expresó preocupaciones similares "sobre las posibles dimensiones militares del programa nuclear de Irán", diciendo que esas actividades podrían extenderse al presente. Añadió que su agencia considera la información que lleva a esas sospechas generalmente creíble.

"La información indica que Irán ha realizado actividades propias del desarrollo de un dispositivo nuclear explosivo", dijo. "Indica además que antes del fin del 2003, esas actividades ocurrieron dentro de un programa estructurado, y algunas actividades podrían continuar".

El jefe de la delegación iraní, Ali Ashghar Soltanieh, acusó a Amano de elaborar un "informe ilegal, parcial y politizado".

Dijo que el informe se basa en "información provista por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, (el) régimen israelí y otros países occidentales, que son falsas, infundadas y fabricadas".

También acusó a Amano de filtrar información que deja a los científicos iraníes y sus familias expuestos a amenazas de asesinato por Estados Unidos e Israel.