El nuevo dueño de la Roma anunció planes ambiciosos para que el club sea competitivo en Europa y para que se le conozca en todo el mundo mediante nuevas estrategias de "marketing".

El jueves por la noche, ante un grupo de industriales romanos, el ejecutivo estadounidense Thomas DiBenedetto dijo que quiere abrir academias del club para jovencitos en todo el mundo, comenzando en Estados Unidos. Consideró también prioritario el que los partidos sean más atractivos para los aficionados.

"Percibo un tremendo potencial para nuestra organización y para nuestro equipo", dijo DiBenedetto. "Queremos hacer que la Roma sea un lugar donde las familias, los diplomáticos y los estudiantes por igual vengan al estadio a ver los partidos y se sientan seguros".

El empresario bostoniano encabeza un grupo de cuatro estadounidenses que se convirtieron en los primeros dueños mayoritarios extranjeros de un club de la Serie A italiana, tras cerrar en agosto el convenio para adquirir el club capitalino. DiBenedetto dijo que la Roma ha alcanzado ya un acuerdo con una academia de Boston, que cuenta con 8.000 jóvenes jugadores diseminados en cinco estados del país norteamericano.

"Queremos que todos en estas academias utilicen las camisetas de la Roma, para que ellos, sus amigos y familiares se vuelvan hinchas de Roma", dijo DiBenedetto. "Así es como esperamos promover la marca Roma en todo el mundo".

DiBenedetto es también uno de aproximadamente 13 socios en el grupo de dueños de los Medias Rojas de Boston, en el béisbol de las Grandes Ligas. Los otros miembros del grupo que adquirió la Roma son James Pallotta, dueño minoritario de los Celtics de Boston en el basquetbol, así como Michael Ruane y Richard D'Amore.

Actualmente, Roma juega en el Stadio Olimpico de 72.000 butacas, donde hay una pista de atletismo y mala visibilidad para el fútbol. Los estadounidenses quisieran construir un nuevo estadio.

"Hemos tenido reuniones con el alcalde y con algunos constructores", dijo DiBenedetto. "Analizamos lugares, finanzas y factibilidad".

Los estadounidenses buscan también nuevas vías para vender boletos, dado que los seguidores suelen verse en la necesidad de acudir personalmente a un centro donde deben mostrar una cédula de identidad. Los boletos sólo se venden una o dos semanas antes de los partidos.