El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, salió hoy en defensa de un contrato con una empresa estadounidense para el suministro de 100 megavatios de energía que varios sectores cuestionan, alegando que no hay suficiente claridad y que será oneroso.

El contrato fue aprobado anoche tras una larga discusión con el voto de 87 diputados, mientras que 39, en su mayoría del gobernante Partido Nacional, votaron en contra y uno se abstuvo.

"Quería dejar claro que yo estoy totalmente de acuerdo con la aprobación de este contrato de parte del Congreso Nacional, que viene del Ejecutivo", subrayó Lobo en declaraciones a la radio HRN en Tegucigalpa.

Un sector de la empresa privada, políticos oficialistas y de la oposición, entre otros sectores, han expresado su rechazo al contrato aprobado, porque en principio se dijo que sería por dos años, para atender una emergencia de energía eléctrica que afecta a zonas del occidente y oriente de Honduras.

Pero resulta que el contrato fue aprobado por 16 años, lo que obedece a que en los primeros 14 meses la empresa que suministrará el servicio producirá la energía con búnker, que es caro, y después la hará con gas licuado, lo que abaratará el precio, explicó Lobo.

Agregó que al término de los 16 años del contrato, la planta pasará a ser propiedad del Estado, pero que el acuerdo ha molestado a empresarios que hasta ahora han venido vendiendo energía generada con búnker o diesel a un precio muy alto.

Lobo dijo, sin explicar detalles, que el Estado se compromete a garantizar el suministro de gas licuado para que opere la planta de la empresa estadounidense Westport, que está asociada con la finlandesa Wartsila.

El gobernante enfatizó en que el contrato aprobado por el legislativo "ha generado una enorme reacción de sectores que han tenido con energía a Honduras, pero a un altísimo costo, que es la energía térmica con búnker o diesel".

"Este contrato era importante para Honduras porque en catorce meses se va a convertir a gas licuado, que se va a usar como combustible, lo cual es amigable con el ambiente", acotó.

Honduras tiene una demanda de electricidad que ronda los 1.300 megavatios, de los que más del 60 por ciento son generados por empresas térmicas privadas.

Lobo también indicó que su Gobierno no renovará contrato con una empresa de medición de electricidad que es cuestionada por diversos sectores hondureños que se sienten afectados por altas lecturas de consumo de energía en sus contadores.

Se trata de la empresa Servicios de Medición Eléctrica de Honduras (Semeh), que desde varios años tiene contrato con el Gobierno y está ligada al actual canciller del país centroamericano, Arturo Corrales.

La rescisión del contrato con Semeh también es apoyada por el presidente del Parlamento hondureño, Juan Orlando Hernández, quien aspira a ser presidente del país por el Partido Nacional.

El diario La Tribuna, que se edita en Tegucigalpa, recordó hoy que durante la Administración de Ricardo Maduro (2002-2006), cuando Lobo era presidente del Parlamento, y Hernández secretario, se le prorrogó el contrato a Semeh.