Para entender el deshielo de los glaciares en los Andes y las propiedades de bacterias capaces de limpiar derrames de crudo los científicos de la región miran a la Antártida, que pese a estar a miles de kilómetros de distancia comparte puntos de unión insospechados con la costa oeste de Suramérica.

"Estudiamos el calentamiento de los glaciares en la Antártida y lo aplicamos a nuestros estudios de más de 20 años sobre glaciares en Ecuador para buscar una correlación y adelantarnos a qué puede venir después", explicó a Efe el director del Instituto Antártico Ecuatoriano (INAE), José Olmedo, en el marco de las conferencias "Ecuador en la Antártida", que se llevaron a cabo esta semana y finalizan hoy en Quito.

Según Olmedo, "determinando esta correlación se podría poner una voz de alerta a nuestras autoridades para que tomaran precaución y evitar la disminución de recursos hídricos", que son "vitales" para la supervivencia del ser humano en la región andina, dijo.

Los Andes son una de las regiones del mundo más afectadas por la pérdida de glaciares a causa del cambio climático.

En Ecuador, por ejemplo, los glaciares han perdido en las últimas décadas "alrededor del 27 %" de su volumen, según un estudio del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología de Ecuador (INAMHI).

En Bolivia, el glaciar Chacaltaya, otrora conocido como la pista de esquí más elevada del mundo, se considera ya extinguido, y en Perú el glaciar Yanamarey ha perdido en los últimos 20 años el equivalente al agua que requiere durante diez años la ciudad de Lima, según señalan varios estudios.

Algunas pautas para entender el cambio climático podrían estar en la inhóspita Antártida, por su gran influencia en todo el globo terráqueo.

"De la Antártida salen grandes corrientes que van a distintos océanos. Por lo que va a repercutir a nuestros países, sobretodo porque tenemos una influencia directa con la corriente fría de Humboldt, con sistemas climatológicos que afectan al continente sudamericano", apuntó Olmedo.

En este mastodonte de hielo, que con casi 14 millones de kilómetros cuadrados alberga el 90 % de agua dulce del mundo, vive una infinidad de especies y microorganismos, como una bacteria capaz de degradar hidrocarburos que se podría utilizar en otras latitudes.

El doctor en bioquímica Miguel Gualoto cree que con ella se habría logrado limpiar derrames de crudo como el acontecido en 2006 en la laguna de Papallacta de Ecuador (a 3.300 metros de altura) que otros microorganismos no pudieron efectuar por el frío.

En un futuro esa bacteria podría descontaminar áreas de altas de montaña o lugares en los que limpiar con otros "mecanismos físicos o químicos" podría causar destrozos ecológicos, señaló Gualoto.

Ecuador no permite la introducción de organismos foráneos, pero Gualoto ha dirigido un estudio sobre la posibilidad de fusionar cepas antárticas con cepas andinas de la misma bacteria, para dotar a éstas últimas de la misma capacidad para procesar hidrocarburos.

El experto enfatizó que se ha probado que ambas tienen una "alta similitud genética".

El continente helado, que no fue explorado hasta principios de siglo XX, presenta sorpresas naturales, como el hecho de que especies de animales que viven allí, como los pingüinos, lleguen al trópico.

"Hay una gran vinculación en la biodiversidad que tenemos en Galápagos con especies que también están en la Antártida. Eso prueba que ha existido una migración de especies hacia latitudes ecuatoriales como es la nuestra", relató Olmedo, quien participó en la primera expedición del país andino al continente blanco, en 1987.

Ecuador cuenta con una base de investigación allí y ha firmado el Tratado Antártico, que reserva para la ciencia a este continente sin dueño, cuyos enigmas pueden ayudar a entender los ecosistemas del resto del planeta.