Iberoamérica atraviesa un momento de gran "fertilidad" literaria acompañada de la eclosión de pequeñas editoriales muy interesantes, con un panorama futuro muy propicio para el libro electrónico, coincidieron hoy en señalar varios escritores en Miami.

Bajo la convocatoria del Centro Cultural de España en Miami (Ccem) y en el marco de la Feria Internacional del Libro, hoy se reunieron los mexicanos Jorge Volpi y Margo Glantz, el argentino Alan Pauls y los españoles Agustín Fernández Mallo y Vicente Molina Foix.

Pauls, autor de "El pasado", apuntó que el cine y la literatura en Argentina atraviesan un "momento increíble de fertilidad", con una eclosión de jóvenes escritores y pequeñas editoriales "independientes" que configuran un "panorama muy bueno" en el país.

La escritora Margo Glantz, referente de la cultura mexicana y ganadora del Premio de Literatura en Lenguas Romances 2010, coincidió en que resulta muy alentador el surgimiento de "nuevas editoriales jóvenes y muy interesantes en Iberoamérica".

Esta apuesta de las nuevas editoriales en busca de "rarezas, joyas y escritores" sugerentes que abre nuevos caminos, en opinión de Pauls, supone para Glantz una "especie de desafío a las grandes editoriales que acaparan la producción literaria".

Glantz citó el ejemplo de una editorial pequeña como Sexto Piso, con libros que no son tan sólo "objetos bellísimos, sino de gran calidad literaria".

La prolífica creadora mexicana de 81 años alertó sobre un "tipo de literatura aplastantemente banal" que se nutre de temáticas como el narcotráfico.

"Pese a que el tema del narcotráfico es muy violento, hay autores que lo tratan de forma muy superficial", resaltó Glantz, quien mantendrá un diálogo con la escritora española Espido Freire el próximo domingo dentro de las Conversaciones Transatlánticas que organiza el Ccem.

En ese contexto, el mexicano Jorge Volpi aseguró que, en el panorama de la literatura Hispanoamericana, no existe "ningún rasgo típico, excepto el de la realidad más cercana y vinculada al narcotráfico", sobre todo, apuntó, en México, Colombia y Centroamérica.

Tras lamentar que México registre uno de los índices más bajos de lectores de Latinoamérica, diagnosticó que el problema radica en "la forma en cómo se enseña la lectura en nuestro sistema educativo", que no acierta a alentar la afición por la lectura, precisó el escritor perteneciente a la denominada generación del "crack".

Pese a la buena salud del libro y del momento creativo actual, Volpi, que presenta el sábado el ensayo "Leer la mente. El cerebro y el arte de la Ficción", aventuró que el futuro del libro "estará bastante pronto en el libro electrónico".

Aclaró que esto no sucederá en un corto plazo, al menos en Latinoamérica, pero sostuvo que el fin del papel es inevitable.

"El libro electrónico romperá el que ha sido el principal problema para la difusión de la literatura en Iberoamérica: el gigantesco problema de la distribución", hizo hincapié el autor de "En busca de Klingsor" y "El fin de la locura".

Para el novelista y director de cine español Vicente Molina Foix no es la literatura la que se enfrenta a un futuro sombrío, sino el cine.

"Soy más pesimista" respecto al futuro del cine, dijo Foix, y auguró que éste se convertirá casi en una "especie en extinción" y estará constituido "a modo de parques naturales repartidos por algunas ciudades donde la gente pagará para visitar una especie" en peligro.

"Tengo la sensación de que la gente cada vez se interesa menos por el cine" y, además, los canales de televisión compran menos películas para exhibir", una fuente muy importante de financiación para el cine, se quejó Foix, que ha publicado este año su segundo libro de relatos, "El hombre que vendió su propia cama".

Agustín Fernández Mallo evocó, junto con Pauls y Moix, la figura del escritor y guionista cubano Guillermo Cabrera Infante (1929-2005), un autor "al que no se recuerda tanto como se merece", lo que es una "injusticia".

La figura del autor de "La Habana para un infante difunto", que tuvo que abandonar Cuba y se exilió en el Reino Unido, surgió de forma espontánea en la presentación del grupo de autores al referirse a la ciudad de Miami y la relación entre literatura y cine.