El presidente de Haití anunció el viernes que su gobierno suspendió un proyecto para la reconstrucción del disuelto ejército, algo que había generado preocupación en el país y el extranjero, y que en cambio creó una comisión para estudiar si esta es la mejor salida para sustituir a la fuerza de paz de la ONU.

El presidente Michel Martelly dijo que la comisión civil tendrá plazo de 40 días para estudiar su plan e identificar los objetivos de una nueva fuerza armada.

La reconstrucción de las fuerzas armadas era una promesa de campaña de Martelly, pero diplomáticos extranjeros y otros detractores sostienen que era más conveniente para el país fortalecer su fuerza policial, escasa de presupuesto y efectivos. El presidente respondió a esa posición en un discurso.

"Tomaremos medidas para modernizar la Policía, pero necesitamos el ejército para proteger la nación", dijo Martelly en la plaza central de la capital para conmerorar una batalla de la guerra de independencia contra Francia en 1804.

Martelly había dicho que la nueva fuerza patrullaría la frontera con República Dominicana, protegería los bosques cada vez más ralos y mantendría el orden en épocas de crisis nacional.

La comisión es en cierta forma un retroceso para Martelly. Un funcionario había dicho previamente que el mandatario haitiano utilizaría el discurso para decretar la creación de la nueva fuerza.

Además del costo, algunos detractores recuerdan que las fuerzas armadas eran tristemente célebres por sus abusos y por eso el entonces presidente Jean-Bertrand Aristide las disolvió en 1995.

Sin embargo, para muchos haitianos la restauración de las fuerzas armadas es una fuente potencial de empleos en tiempos de gran pobreza, además de una cuestión de orgullo nacional en un país donde las fuerzas de paz de la ONU mantienen el orden desde la caída de Aristide en 2004.

"No se puede hablar de retiro de la Minustah si no hay un plan para un ejército propio", dijo Martelly en alusión a la fuerza de la ONU.