La esposa de Lech Walesa asegura que pagó un precio enorme por la lucha de su esposo contra el comunismo.

En una autobiografía que aparecerá la semana próxima, Danuta Walesa habla públicamente por primera vez acerca de su soledad y su miedo por la unidad de la familia mientras su esposo ganaba fama mundial por su actividad política.

En su libro de 550 palabras titulado "Sueños y secretos", la mujer de 62 años dice que se sentía abandonada cuando criaba a los ocho hijos de la pareja. Dice que se sentía ofendida porque su esposo no la consultaba al tomar las decisiones que condujeron al surgimiento del sindicato Solidaridad y finalmente al derrocamiento del sistema comunista autoritario en 1989.

El libro saldrá a la venta el miércoles, pero algunas de sus revelaciones, publicadas por los medios polacos, echan por tierra la imagen de una pareja considerada feliz y profundamente unida, entre otras razones debido a su fe católica.

"No hubo un divorcio formal, pero en nuestra familia existían dos mundos separados", escribe Danuta Walesa en el libro, copia del cual obtuvo The Associated Press de la editorial Wydawnictwo Literackie.

Dice que la vida familiar era generalmente serena en los primeros años de su matrimonio, que lleva 42 años. Pero las cosas empeoraron cuando su esposo adquirió prominencia durante las históricas huelgas de agosto de 1980, cuando los trabajadores reclamaron mayores libertades.

"En agosto todo se destruyó", escribe. "Nuestro nido fue despedazado".

Fue entonces que el agitador político Lech Walesa, despedido de su puesto de electricista de los astilleros de Gdansk, saltó la cerca de la empresa para encabezar una huelga salarial contra el régimen.

Danuta Walesa recuerda que el 14 de agosto de 1980, su esposo salió de la casa con la promesa de registrar el nacimiento de su sexto niño, Ania, en la municipalidad de Gdansk.

En cambio, se dirigió al astillero. Horas después, ella supo que su esposo era el dirigente de la huelga.

"Cuando nació Solidaridad, no inmediatamente pero en poco tiempo, el padre y esposo desapareció. Y más adelante, en los 80, con esa política sangrienta, estaba cada vez menos presente en la casa, con los niños, conmigo, con la familia".

Lo que perdió la familia, lo ganó Polonia.

Bajo la conducción de Walesa, Solidaridad demostró a las autoridades comunistas que nadie las quería, y en 1989, tras superar la ley marcial, la represión y la ola de arrestos, introdujo pacíficamente la democracia y la economía de libre mercado.

Walesa triunfó en las primeras elecciones libres y gobernó de 1990 a 1995.

Danuta reconoce que esos años duros también tuvieron aspectos gratos. Cuando se supo en agosto de 1980 que la esposa del héroe nacional estaba sola en su casa con seis niños, vinieron extraños a traerle alimentos, dinero y ayuda de todo tipo.

"La solidaridad que recibí en esa época no se compara con ninguna otra cosa en otros momentos de mi vida", dice la autora.