Nueve personas murieron el viernes en una oleada de atentados con bomba dentro y en los alrededores de Bagdad contra miembros de las fuerzas de seguridad.

En el primer ataque, varias bombas al amanecer junto a la casa de un policía en Saqlawiya, 75 kilómetros (45 millas) al oeste de Bagdad. Cinco miembros de su familia murieron en el ataque, incluyendo su anciana madre y dos niños, dijo la policía. Otros dos familiares del policía resultaron heridos.

Saqlawiyah está 10 kilómetros al noroeste del antiguo bastión rebelde de Faluya.

Horas después, otras bombas colocadas cerca de tres mezquitas estallaron con minutos de diferencia unas de otras dentro y fuera del suburbio predominantemente suní de Abu Ghraib, en Bagdad. Cuatro personas, entre ellas tres policías, murieron en el ataque, y 18 personas fueron heridas.

El ataque estuvo dirigido a policías que protegían a los feligreses que se dirigían a los servicios religiosos del viernes.

Autoridades de salud confirmaron el número de víctimas. Las fuentes solicitaron el anonimato debido a que no estaban autorizadas a hacer declaraciones la prensa.

Los hechos de violencia se han reducido de manera importante en Irak desde que alcanzó su clímax el conflicto sectario, aunque los atentados con bomba ocurren con frecuencia. Algunos funcionarios han advertido sobre un incremento en los ataques a medida en que Estados Unidos se prepara para retirar sus 33.000 soldados para el final de año.