Al menos seis personas resultaron heridas al estallar un explosivo casero en una zona inundada en Bangkok cuando unos 100 vecinos trataban de arreglar la brecha abierta en un dique para contener el agua.

El artefacto explotó anoche en el norte de la capital cuando los vecinos reponían los sacos de arena en unos 70 metros que horas antes habían sido retirados por residentes de la parte inundada, informaron hoy los medios locales.

Según la Policía, la bomba casera tenía el objetivo de provocar un enfrentamiento entre los vecinos de ambos lados del dique, cercano al segundo aeropuerto de la capital, el de Don Muang, paralizado por las riadas.

Desde que las inundaciones afectaron hace un mes a Bangkok, los residentes de las zonas afectadas han destruido en varias ocasiones algunos de los muros de contención para liberar parte del agua que anega sus barrios.

Las autoridades han hecho todo lo posible para mantener seco Bangkok y, cuando el agua afectó a los barrios de la periferia, el objetivo fue proteger el centro financiero y comercial.

Sin embargo, los habitantes de estas zonas están perdiendo la paciencia tras semanas con sus casas anegadas por el agua contaminada y quieren que el centro también comparta parte de las inundaciones.

El ministro de Transporte, Sukumpol Suwanatat, indicó que el aeropuerto de Don Muang no volverá a funcionar hasta que no remita el nivel del agua en el área, lo que está previsto en un mes.

Las inundaciones, las peores en el último siglo en Tailandia, han causado 567 muertos y más de 5 millones de damnificados desde el pasado julio y afectan a unas 20 provincias y a partes de la capital.

Además de anegar siete parques industriales en el país, el caudal ha inundado varias universidades y colegios, lo que ha obligado a retrasar el inicio de las clases, y obligado a cientos de miles de personas a vivir en centros de evacuación.

Las riadas comenzaron con el desbordamiento de ríos y pantanos del norte y la región central a raíz de las copiosas lluvias del monzón y de tres tormentas tropicales seguidas y han ido anegando las provincias a su inexorable paso hasta el mar.