No pasa un día sin que algún político o entendido en temas económicos afirme que las empresas han acumulado circulante — unos 3 billones de dólares_, y que si comenzaran a gastarlo, insisten, la economía podría repuntar con más fuerza.

Empero, la situación no es tan sencilla. Aunque parece que nadie lo ha notado, las mpresas han acumulado más deudas que lo que tienen en metálico a su alcance. Los analistas financieros creen que esa situación hace a las empresas más vulnerables de lo que parece.

"La cifra récord de metálico disponible es una falacia del mercado", dijo el ex director del presupuesto estadounidense David Stockman.

Las empresas estadounidenses tienen hoy 358.000 millones de dólares más en liquidez que al comienzo de la recesión en diciembre del 2007, según las últimas estadísticas de la Reserva Federal, difundidas en junio.

Empero, en el mismo plazo sus deudas aumentaron en 428.000 millones de dólares.

Las empresas compran dinero a préstamo con gran frecuencia, para levantar fábricas, cubrir gastos e incluso pagar a sus empleados. El problema es que la deuda no desaparece. Una empresa puede reducir costos durante la recesión, pero no puede desprenderse de sus deudas.

Una abultada deuda significa que las empresas podrían verse obligadas a usar esas reservas de dinero para pagar a sus acreedores. Y cuando a la postre aumenten las tasas de interés, las empresas tendrán que gastar más dinero solamente para mantenerse al día con esa deuda.

En la última recesión, que concluyó oficialmente en junio del 2009, la pequeña empresa que depende de las tarjetas de crédito y los préstamos bancarios fueron castigadas con intereses mayores justo cuando comenzaron a mermar las ventas. Algunas se vieron privadas por completo de esa fuente de financiación.

El estratega bursátil Peter Boockvar, de la firma Miller Tabak & Co., cree que la deuda empresarial es demasiado grande incluso si Estados Unidos evita una segunda recesión. Si no repunta el crecimiento económico, "habrá más bancarrotas y más impagos de deudas", pronosticó.

Incluso si las empresas usan el dinero en caja para pagar sus deudas, no lograrían resarcirlas por completo, ni mucho menos.

Empero, la situación ha mejorado con respecto a marzo del 2009, el peor momento de la Gran Recesión, cuando las empresas debían el 95%. Para mantenerse a flote, las empresas recurrieron a las líneas de crédito giradas por sus bancos, aumentando su deuda al mismo tiempo que recaudaban menos ingresos. Ese dinero fue el que pagó sus gastos.

En resumen, las empresas estadounidenses nadan en dinero de la misma manera que una persona con muchos créditos bancarios es rica. Quizá tenga una gran disponibilidad de liquidez, pero tarde o temprano tendrá que devolver el dinero, con intereses.

Desde el comienzo de la recesión, las empresas que integran el S&P 500 han tomado a préstamo otros 40 centavos por cada dólar adicional en reservas monetarias. Para muchas empresas, su deuda acumulada es hoy mayor que el dinero disponible.