Inundaciones devastadoras como las ocurridas en el norte del estado de Nueva York por los remanentes del huracán Irene y la tormenta tropical Lee son algunos de los efectos del cambio climático que prevén unos 50 científicos, según un informe que dio a conocer la agencia estatal de investigación energética.

El reporte de 600 páginas llamado ClimAID, que pretende ser un recurso para planificadores urbanos, encargados de elaborar una política pública, agricultores y residentes, destaca que los neoyorquinos deben empezar a prepararse para tener veranos más calurosos, inviernos con más nevadas, severas inundaciones y varios efectos más en el medio ambiente, las comunidades y la salud humana.

El informe fue elaborado por científicos de las universidades Cornell, Columbia y de la ciudad de Nueva York, financiado por la Agencia de Investigación Energética y Autoridad de Desarrollos del estado.

"El año pasado fue un buen momento para mostrar los tipos de impactos que anticipamos con el cambio climático", dice Art DeGaetano, experto en clima de la Universidad Cornell y uno de los autores del informe. "Lo que mostramos en el reporte es que los inviernos tenderán a ser más húmedos y los veranos más secos. Las condiciones este año fueron un libro de texto de eso".

El estudio pronostica que las temperaturas anuales en el estado aumentarán de cuatro a nueve grados para el año 2080 y las precipitaciones aumentarán de 5 a 15%, con la mayoría ocurriendo en el invierno. Prevé que a lo largo de la costa y parte de las mareas del río Hudson, el nivel del mar aumentará entre 2,5 y 12,5 centímetros (entre 1 y 5 pulgadas) de la década de 2020 y de 20 a 58 centímetros (de 8 a 23 pulgadas) para el 2080. Si el derretimiento de los casquetes polares se tiene en cuenta, el nivel del mar se elevará 94 a 1,40 centímetros (de 37 a 55 pulgadas) para el 2080, dice el informe.

El estudio propone numerosas medidas que se pueden tomar para adaptarse al cambio climático. Mejorar del aislamiento y usar materiales reflectantes para techos para mantener las construcciones más frescas en verano, reducir la demanda eléctrica por el aire acondicionado, y evitar el desarrollo en zonas costeras y llanuras aluviales para reducir el daño por las inundaciones, entre otras acciones.