Mientras la policía antimotines chocaba con manifestantes, el nuevo primer ministro italiano develó su plan ecónomico, comprometiéndose a impulsar el crecimiento al tiempo que advertía de los sacrificios necesarios para salvar al país de la quiebra y a la eurozona de un colapso.

Mario Monti habló el jueves ante los legisladores mientras las protestas contra la austeridad se tornaban violentas en Milán, Turín y Sicilia, un indicio de la profunda resistencia que el economista convertido en primer ministro tendrá que superar para que el plan no fracase.

Monti, de 68 años, fue franco acerca de la gravedad de la situación: si Italia no puede rescatarse a sí misma, la eurozona de 17 naciones de la que es miembro fundador correría un peligro catastrófico.

"Europa experimenta sus días más difíciles desde el fin de la Segunda Guerra Mundial", dijo el ex comisionado de competencia de la Unión Europea ante el Senado en su discurso inaugural. "No nos engañemos, honorables senadores, de que el proyecto europeo pueda sobrevivir si la unión monetaria fracasa".

"El fin del euro causaría la desintegración del mercado unido, sus normas, sus instituciones", agregó. "El futuro del euro también depende de lo que haga Italia en las próximas semanas".

El primer ministro reveló planes para combatir la evasión fiscal generalizada en el país, abaratar los costos de las empresas a fin de que puedan ampliar sus plantillas laborales y tal vez disminuir los impuestos a las mujeres con el fin de alentar su creciente participación en el mercado laboral.

"Este gobierno reconoce que nació para enfrentar una grave emergencia con un espíritu constructivo y de unidad", señaló Monti, y dijo que el suyo es "un gobierno de compromiso nacional".

Monti le advirtió a los italianos que deben prepararse para más "sacrificios", incluyendo el posible regreso de un impuesto predial sobre las primeras residencias.

"Debemos convencer a los mercados que hemos comenzado a avanzar en una reducción duradera en la relación de la deuda pública con respecto al producto interno bruto. Y para alcanzar este objetivo tenemos tres ejes fundamentales: rigor presupuestal, crecimiento e imparcialidad", señaló Monti.

Agregó que se apresurará a reducir la abultada deuda soberana italiana, ahora del 120% del PIB.

"Pero no tendremos credibilidad alguna si no comenzamos a crecer" económicamente, insistió.

Más tarde, el nuevo gobierno obtuvo un voto de confianza en el Senado por 281 sufragios a favor y 25 en contra, antes de una votación similar en la cámara baja programada para el viernes. Su gabinete está formado por expertos, entre ellos colegas académicos, banqueros y ejecutivos de negocios.

Fue escogido para ocupar el puesto después que la creciente crisis financiera de Italia provocó la caída del gobierno de tres años y medio del magnate de los medios Silvio Berlusconi.

Europa ya ha rescatado a tres países — Grecia, Irlanda y Portugal_, pero la economía italiana, la tercera mayor de la eurozona, es demasiado grande como para que la UE la salve del colapso. El papel de Italia en el bloque europeo es considerado crucial por razones económicas y políticas.

En una conferencia telefónica efectuada el jueves, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés Nicolas Sarkozy y Monti estuvieron de acuerdo en que sus países tienen una responsabilidad especial con la eurozona por ser sus tres economías las más grandes y miembros fundadores de la UE.

Pero no está claro cuántos sacrificios están dispuestos a hacer los ciudadanos italianos, ya de por sí bajo bastante tensión.

Policías antimotines en Milán sostenían porras mientras se enfrentaban con estudiantes que les arrojaban huevos. Los alumnos intentaron infructuosamente marchar hasta la Universidad Bocconi, que Monti preside y que educa a la elite empresarial de Italia.

"El gobierno o los bancos" rezaba un letrero sostenido por un joven.

"¡Salven las escuelas, no los bancos!", afirmaba una manta sostenida por estudiantes en Milán frente a la Asociación de Bancos Italianos, mientras los manifestantes coreaban: "¡Asociación de Italianos que generan Bancarrotas!"

Manifestantes en Palermo, la capital de Sicilia, arrojaron huevos y bombas de humo a un banco, y también apedrearon a la policía, que respondió con aerosol pimienta, reportó una agencia noticiosa local. Una persona resultó herida.

Por su parte, la policía antimotines de Turín reportó que había varios agentes lesionados después de que intentaron contener a manifestantes que intentaban desbaratar barricadas.

En Roma, cientos de estudiantes se reunieron frente a la Universidad Sapienza, mientras que otros marcharon desde la estación ferroviaria hacia el Senado.

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Barry reportó desde Milán.