Los talibanes se hicieron notar hoy en la Loya Yirga que se celebra estos días en Kabul para refrendar el proceso de paz y la alianza estratégica con EEUU, con el lanzamiento de dos proyectiles que impactaron en la zona y causaron un herido.

"Es un mensaje para los participantes de la asamblea: les hemos mostrado que no deben acudir a los encuentros", dijo a Efe uno de los portavoces de las milicias insurgentes, Zabiulá Muyahid.

Según precisó a Efe el portavoz del Ministerio afgano de Interior, Sediq Seddiqi, un civil fue herido por los cohetes, que cayeron cerca de un hotel donde se alojan asistentes a la reunión y en una plaza no lejana a la Universidad, sede de la conferencia.

La Policía ha abierto una investigación y, según Seddiqi, había arrestado ya ayer a dos personas armadas ocho pistolas, tres rifles de asalto y un lanzagranadas, después de que los talibanes amenazaran públicamente a los asistentes a la Loya Yirga.

El lunes, las fuerzas de seguridad mataron a un supuesto insurgente que pretendía entrar con explosivos en el campus, tras anunciar los talibanes que disponían de los planos del dispositivo de seguridad de la asamblea y que la atacarían.

Las amenazas han llevado a las autoridades a adoptar férreas medidas de seguridad en las inmediaciones, aunque Kabul es una ciudad rodeada de colinas y ha sido objeto en el pasado con regularidad de este tipo de ataques con proyectiles.

En la Asamblea, auspiciada por el presidente afgano, Hamid Karzai, participan más de 2.000 personas con vistas a recabar apoyos sobre el llamado "proceso de reconciliación nacional" y al plan de EEUU de establecer bases permanentes en el país después de 2014.

Ese es el año en el que debe concluir el repliegue de los soldados internacionales presentes actualmente en suelo afgano, pese a que el conflicto ha empeorado en los últimos años y los insurgentes talibanes cuentan con presencia en gran parte del país.

"Hay combates en la mitad del país. Ni los miembros de esa Gran Asamblea representan por completo al pueblo afgano ni el pueblo quiere una presencia de EEUU", dijo a Efe el analista Waheed Muzhda.

Karzai inauguró este miércoles las conferencias, de cuatro días, con un discurso en el que defendió un acuerdo para que Estados Unidos emplace bases estratégicas en Afganistán, aunque con condiciones y desde el respeto hacia la soberanía afgana.

"Queremos tener estabilidad y una relación independiente con Estados Unidos. EEUU es un país rico, pero nosotros somos leones, y los leones no quieren que los demás animales vayan a su guarida", afirmó el mandatario, en declaraciones de marcado carácter nacionalista.

El pacto estratégico con Estados Unidos ha concitado, según lo previsible, el apoyo de los seguidores de Karzai, pero duras críticas de los talibanes, que han asegurado que se trata de un "plan desafortunado de enemigos y sus mercenarios afganos".

La agenda de la retirada ha puesto sobre el tapete la necesidad de llegar a algún tipo de acuerdo con los insurgentes, pero el diálogo de paz quedó herido con la muerte a manos de un suicida del principal mediador gubernamental en el proceso, Burhanudín Rabbani.

Ayer, Karzai se limitó a pedir sugerencias a los líderes políticos, jefes tribales y activistas reunidos en la gran tienda de la Yirga, pero los delegados se enzarzaron hoy en un debate imprevisto sobre la formación de los cuarenta grupos de trabajo.

La polémica llegó procedente de los delegados del grupo 39, un número que la conservadora cultura popular afgana ha ligado tradicionalmente al proxenetismo y la prostitución, y que es objeto de befas y escarnio entre la población.

"Es solo un número que se percibe como ofensivo entre la gente, pero lamento que haya llegado hasta la Yirga", dijo hoy la portavoz de la "Gran Asamblea", Safia Seddiqui.

Al final, los delegados del grupo 39 pidieron la eliminación de su número para no incurrir en la burla, y su propuesta fue aprobada, así que la Loya Yirga tendrá 40 comités numerados entre el uno y cuarenta y uno y dejará de lado el número maldito.

Fawad Peikar