Dos cohetes cayeron el jueves en el sitio donde más de 2.000 ancianos afganos participan en una asamblea nacional para analizar el futuro de la presencia militar estadounidense en Afganistán, informaron las autoridades. No dieron en el blanco, pero un hombre quedó herido.

Nadie se adjudicó la responsabilidad del hecho, pero el Talibán había amenazado con afectar la reunión, conocida como loya jirga, o gran consejo.

"Todo el mundo sabe que intentan golpear a la jirga, pero en lugar de ello las víctimas fueron civiles inocentes", dijo Mohammad Shafi, uno de los asistentes, de pie cerca de donde cayó un cohete alrededor de las 8 de la mañana.

"Si no se estuviera realizando la jirga, no habría habido cohetes. Si el hombre pierde la mano, ¿quién alimentará a su familia?", se preguntó.

Se han implementado estrictas medidas de seguridad para la jirga de cuatro días. Gran parte de Kabul ha sido fuertemente resguardada antes de la reunión, y a algunos extranjeros que laboran en la ciudad se les prohibió desplazarse por ésta. Los caminos fueron cerrados y agentes de inteligencia llenaban la sala de reuniones en las afueras de la capital.

En la última reunión de este tipo — una "jirga de paz" efectuada en junio de 2010 — milicianos del Talibán vestidos con chalecos llenos de explosivos dispararon a una tienda que albergaba a unos 1.500 dignatarios, legisladores y activistas de la sociedad civil. El ataque desató un tiroteo con las fuerzas de seguridad en el que murieron al menos dos extremistas.

El presidente Hamid Karzai, que pronunciaba un discurso en esa ocasión, minimizó la interrupción y exhortó a los combatientes a deponer las armas.

Desde entonces se construyó una nueva estructura fortalecida en el sitio donde se efectúa la jirga.