Después de 27 años y más de 5.000 páginas redactadas, el escritor J.J. Benítez pone punto y final a la saga "Caballo de Troya" con "Caná", un volumen en el que revela, entre otras cosas, que el milagro de Jesús de Nazaret cuando convirtió el agua en vino fue mucho más espectacular de lo que cuenta la Biblia.

"La Biblia no relata, desde mi punto de vista, las cosas tal y como ocurrieron. El milagro de las Bodas de Caná fue mucho más espectacular de lo que dicen las sagradas escrituras. Él no quería convertir el agua en vino como se piensa, fue su madre, que se puso a llorar, la que hizo que Jesús sintiera ternura y cediera ante los deseos de María", ha explicado Benítez en una entrevista con Efe.

"Caná" es el final de una colección que comenzó en 1984 con "Jerusalén" y que ha sido leída a lo largo de estas tres décadas por más de 20 millones de personas.

Viajes a más de quince países y 1.400 fuentes consultadas han servido para escribir todo un superventas que ha levantado múltiples ampollas entre los católicos, que se han referido a ella como "una obra satánica", y también entre otros sectores que le han acusado en distintas ocasiones de plagio.

"Son calumnias, nunca he plagiado ningún libro. Fueron cuatro impresentables que hicieron falsas acusaciones, y luego uno de ellos pidió perdón. Parece que en España cuando haces un libro bueno es porque no es tuyo", sostiene.

Para Benítez, el secreto de su éxito sigue siendo un misterio: "Puede que sea porque cuento la historia de Jesús de una forma ortodoxa y me fijo en él como ser humano. En la Biblia, los pasajes de su vida pública están contados muy superficialmente y la gente se cansa de escuchar en las iglesias siempre el mismo pasaje".

Un Jesús de Nazaret más cercano, misericordioso y bromista es lo que plantea el periodista e investigador español en "Caballo de Troya"; un hombre sencillo "que nunca quiso tener una iglesia". Esa idea, dice, "es un invento posterior".

El libro que publica ahora arranca con "una historia desgarradora" sobre la matanza de un niño y, a partir de ahí, cuestiona las afirmaciones de los evangelios para demostrar que la elección de los doce apóstoles no fue como se piensa o que Jesús quemó todos sus escritos y sus pinturas.

"No me da pena que se acabe, me siento aliviado. Son muchos años, muchas críticas, aunque también hay gente que me lo ha agradecido", confiesa, antes de añadir que la suya es "una historia mágica que llega al corazón".

Ahora, asegura, se dedicará a "vivir el presente" y no pensará en el futuro, porque "aunque intenta verlo, nunca llega". Lo que es seguro, es que continuará con sus investigaciones sobre los fenómenos OVNI que, dice, recopilará y publicará algún día.

"El problema es que los medios de comunicación están preocupados con otras cosas, pero cuando venga otra etapa como la de los años cincuenta y sesenta, cuando había una presencia brutal de ovnis, entonces se darán cuenta", concluye.

Por Laura Serrano-Conde.