Irak ejecutó a un tunecino convicto del atentado en el 2006 contra un santuario chií que desató la ola de violencia sectaria más grave ocurrida en el país, dijo el jueves un funcionario iraquí.

El viceministro de Justicia, Busho Ibrahim, indicó que Yusri Fakhir, convicto a principios de año del atentado, fue ejecutado el miércoles en Bagdad. Ibrahim agregó que otras 10 personas — un egipcio y nueve iraquíes — fueron ejecutadas igualmente por otros delitos de terrorismo no relacionados con el primero.

El ataque al santuario de al-Askari en Samarra, unos 95 kilómetros (60 millas) al norte de Bagdad, desató una ola de matanzas entre las comunidades chií y suni. Murieron miles de personas, os ataques entre vecinos fueron comunes e Irak casi terminó en una guerra civil.

El santuario de Samarra es venerado por contener la tumba del 10mo y el 11mo imanes, personajes del siglo IX considerados los líderes de la comunidad chií. Además, está levantado en el lugar donde según la tradición nació el 12mo imán, el Majdí en la tradición islámica.

Los chiíes consideran al Majdí el "imán oculto", una figura mesiánica que desapareció pero que volverá cuando tenga lugar el Juicio Final.

Igualmente el jueves, un vehículo cargado de explosivos detonado al paso de una patrulla militar iraquí al sur de Bagdad mató a dos soldados y dos civiles, dijeron un policía y un médico.

Otras 8 personas resultaron heridas en la explosión en la aldea de Mahmoudiya, a unos 30 kilómetros (20 millas) al sur de Bagdad.

Ambos hablaron a condición del anonimato por no estar autorizados a difundir la información.

La violencia en Irak ha disminuido de forma notable en los últimos tres años, aunque ataques mortíferos ocurren casi a diario.