El gobierno del presidente Barack Obama comenzó a cumplir su promesa de revisar casos de deportación rezagados, enfocándose en inmigrantes que han cometido delitos o son considerados una amenaza a la seguridad pública o nacional.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas anunció el plan en agosto. Un memorándum de la agencia que delínea el nuevo enfoque dice que abogados del gobierno iniciarán un plan piloto para analizar todos los casos nuevos de deportación en las cortes de inmigración.

Los casos de otros inmigrantes que viven de manera ilegal en el país, incluidos quienes fueron traídos a Estados Unidos cuando eran niños, probablemente serán postergados indefinidamente.

La agencia está comenzando además a capacitar agentes de campo sobre las políticas que otorgan a los fiscales albedrío para decidir qué casos procesar.

Los republicanos dicen que esas medidas equivalen a una "amnistía subrepticia" para los inmigrantes que carecen de permiso para vivir en el país.