La ola de latinoamericanos que llegaron a la Costa del Golfo después del huracán Katrina hizo que aumente el interés por el español en Luisiana, donde el francés lucha por sobrevivir luego de verse casi extinguido en el siglo pasado.

La demanda de español en las escuelas sigue siendo alta, tanto para su uso a nivel local como para el comercio con Latinoamérica. Pero incluso algunos hispanoparlantes quieren que sus hijos aprendan francés, el idioma de los primeros colonizadores de esta región.

En las 29 escuelas estatales con programas de inmersión en el francés hay listas de espera.

Gayle Pérez, quien nació en Nueva Orléans y habla español porque sus padres son ecuatorianos, anotó a su hijo en un programa de francés de la Escuela Internacional de Luisiana. El niño, Alejandro Pérez, de diez años, habla fluidamente inglés, español y francés.

"Es lo mejor que pude haber hecho por mi hijo", declaró Pérez. "No solo aprende un nuevo idioma. Aprende que hay otra parte en el mundo, en la que no se habla solo inglés o español".

Pérez dijo que eligió el francés para su hijo en parte por el lugar que ocupa en la historia de Nueva Orleáns y, sobre todo, por su papel en el mundo. En más de 30 países se habla francés, que es uno de los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas.

"Saber francés --saber cualquier otro idioma-- te abre las puertas del mundo", dijo Pérez. "Hará que mi hijo se interese más en el mundo y sea más relevante en el mundo. Podrá hacer todo lo que se proponga".

"Existe la percepción de que el español es más fácil y útil, porque está en todos lados", declaró Joseph Dunn, director del Consejo para el Desarrollo del Francés en Luisiana, o CODOFIL. "Lo ves y lo escuchas en todos lados".

CODOFIL trata de aumentar la cantidad de programas de inmersión, pero el objetivo principal es hacer que el francés se hable en la comunidad, de acuerdo con Dunn.

La demanda de clases de otros idiomas aumenta a medida que crece la presencia de otras lenguas distintas al inglés en Estados Unidos y en las noticias televisiva, señaló Sean Wilson, director de la Escuela Internacional, que ofrece clases de inmersión en francés y español y tiene también clases de mandarín.

"Vivimos en un mundo muy interconectado", manifestó Wilson. "Ahora más que nunca estamos oyendo hablar en árabe, en español, en hindi, en portugués y cuando uno escucha mucho algo, hay más demanda".

Si bien el francés no se escucha tanto como otros idiomas, incluso en Nueva Orleáns, Wilson dijo que aprenderlo trae muchos beneficios. Los estudiantes bilingües tienen más probabilidades de sobresalir y sacan mejores notas en los exámenes, afirmó.

"Muchos padres consideran que los programas se inmersión son una oportunidad para que sus hijos tengan éxito", expresó.

El francés se usaba cada vez menos en Luisiana, hasta que en 1968 comenzó una campaña para revivirlo con la creación del CODOFIL.

"Al principio la idea era aprender francés para poder comunicarnos con nuestros abuelos", relató Dunn, el director de CODOFIL, que tiene oficinas en Lafayette, ciudad con mucha influencia cajun. "Ahora queremos que el francés sea un idioma relevante".

Dunn planeaba reunirse este fin de semana con Francois Delattre, embajador de Francia en Estados Unidos, quien está de visita en Luisiana. El diplomático también se entrevistará con el gobernador Bobby Jindal y con el alcalde de Nueva Orleáns Mitch Landrieu.

El cónsul general de Francia en Nueva Orleáns Jean-Claude Brunet dijo que el francés es vital para el desarrollo económico y el turismo. Sostuvo que cuantos más francoparlantes haya, más turistas vendrán. La Plantación Laura de Vacherie, cerca de Nueva Orleáns, por ejemplo, atrae muchos visitantes francoparlantes porque ofrece visitas guiadas en francés, indicó.

Luisiana, que fue colonizada inicialmente por los franceses, tiene entre 150.000 y 200.000 francoparalantes, según Dunn. Unos 50.000 alumnos de las escuelas públicas del estado aprenden francés como segunda lengua y 3.500 participan en programas de inmersión, agregó.

Dunn afirmó que tanto el francés como el español tienen una historia en Luisiana y que ambos deberían coexistir.

Por generaciones, el francés ha sido hablado en distintas formas en las comunidades cajun, creole e indígenas.

A partir de 1915, el idioma comenzó a desaparecer luego de que la junta de educación eliminó el idioma de las escuelas públicas y castigó a los niños que lo hablasen. En 1921 la constitución de Luisiana prohibió que en las escuelas públicas se usase otro idioma que no fuese el inglés, pero permitió que los alumnos lo aprendiesen como segundo idioma.

La creación de CODOFIL revitalizó el francés y hoy hay 29 programas de inmersión en el estado, la mayoría de ellos en el sur.