El presidente Ollanta Humala dijo el miércoles que no aceptará presiones de grupos opuestos a las inversiones mineras, en momentos en que se multiplican las protestas sociales en contra de la minería en Perú.

En una conferencia de prensa en el palacio de gobierno, Humala dijo que el proyecto aurífero Conga, de la empresa Yanacocha propiedad de la estadounidense Newmont, es importante para el país y tiene que desarrollarse, aún cuando varias poblaciones aledañas se oponen a la destrucción de cuatro lagunas y el transvase de aguas que implicará su puesta en marcha. El proyecto se desarrollará en la región de Cajamarca, en la sierra norte.

"El gobierno no aceptará ultimátum de nadie, pero sí nos encontramos en disposición del diálogo, de aclarar con transparencia, con humildad, todas las dudas --legítimas por cierto-- que surgen de las comunidades y de la población de pie", dijo Humala.

Agregó que "tenemos como gobierno que proteger las comunidades, sus recursos naturales, pero también las actividades productivas. El proyecto Conga es un proyecto importante para el Perú porque le va a permitir realizar la gran transformación y la inclusión social que ofrecimos al pueblo peruano".

El mandatario, un ex militar de izquierda, dijo que su gobierno no acepta extremismos de aquellos que dicen "el agua o el oro", sino que "nosotros planteamos una posición sensata: el agua y el oro".

Indicó que el estudio de impacto ambiental hecho por Yanacocha, que genera suspicacias en algunas comunidades campesinas de Cajamarca, puede ser mejorado y ampliado para resolver las dudas sobre la afectación a las lagunas. Además garantizó el abastecimiento de agua para todas las comunidades y al mismo tiempo exigió a la empresa que desarrolle tecnología de punta para asegurar las provisiones de agua.

El proyecto Conga, de 4.800 millones de dólares, implica secar cuatro lagunas y construir dos lagunas artificiales en su lugar, pero los campesinos temen que el agua reciclada no sea apta para el consumo humano.

Omar Jabara, vocero de Newmont, dijo a la AP que la compañía no tiene ningún problema de que el gobierno revise el estudio de impacto ambiental.

"Estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para asegurarnos de que el proyecto sea ecológicamente sano, y creo que los estudios así lo prueban", manifestó. "Al final, un proyecto no puede ser exitoso si termina afectando las fuentes de agua".

Gregorio Santos, presidente de la región de Cajamarca y uno de quienes promueve la protesta contra Conga, manifestó el miércoles su decepción por las declaraciones de Humala, quien fustigaba a las mineras cuando era candidato.

"Lamento las declaraciones del presidente, la conferencia de prensa ha sido estrictamente para la Confiep (la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas)... No es una respuesta para Cajamarca, no es una alternativa para las comunidades", dijo Santos a la emisora Radioprogramas.

Señaló que la población de Cajamarca está en contra de la "expansión irracional" de Yanacocha y sólo defiende sus "últimas fuentes de agua dulce".

La economía de Perú descansa básicamente en sus ventas de minerales, las que representan 60% del total de sus exportaciones.

En las últimas semanas, además del conflicto en Cajamarca, también surgió una protesta en la ciudad andina de Andahuaylas, en el sudeste peruano, cuyas comunidades exigen al gobierno que declare a dos provincias zonas libres de minería. La falta de un acuerdo con el gobierno provocó la semana pasada disturbios que dejaron unos 38 heridos entre manifestantes y policías.

"Nosotros no hemos creado este marco económico, esto lo hemos heredado, y el Perú hoy día vive fundamentalmente de la minería. El problema es cómo vive el Perú con la minería. Y lo que nosotros planteamos es mejorar cualitativamente la relación entre el Estado, la minería y las poblaciones. Nosotros jamás hemos dicho que vamos a botar la minería (del país)", manifestó el mandatario.