Miles de manifestantes entraron hoy por la fuerza en el Parlamento kuwaití después de que la Policía emplease la fuerza para disolver una marcha que pedía la renuncia del primer ministro del país, Naser Mohamed Al Ahmed Al Sabah, informaron activistas kuwaitíes y medios locales.

Opositores kuwaitíes colgaron en las redes sociales vídeos en los que muestran cómo una muchedumbre exaltada entra en la sede del Legislativo de este país del Golfo lanzando cánticos contra el Gobierno.

Imágenes difundidas por el canal de televisión catarí "Al Yazira" muestran a decenas de personas dentro de la sala de sesiones del Parlamento ocupando los escaños, todo ello en un ambiente pacífico.

Tras ocupar el Parlamento, los participantes en la protesta se retiraron a la cercana plaza de Erada, donde se están multiplicando los mensajes para acampar allí hasta que el primer ministro presente su dimisión.

El analista Sami al Faraj, del Centro Kuwait para Estudios Estratégicos, dijo a "Al Yazira" que la Policía utilizó porras para impedir que los manifestantes entrasen también en la casa del primer ministro.

No se trata de la primera vez en las últimas semanas que miles de kuwaitíes salen a las calles de su país para pedir la dimisión de Al Sabah, miembro de la Familia Real, aunque hasta el momento las protestas habían discurrido de forma tranquila.

El pasado 20 de octubre, decenas de miles de personas se manifestaron para pedir la dimisión del jefe de Gobierno, en una crisis que acabó con la dimisión del ministro de Exteriores, Mohamed Salem al Sabah, obligado a dimitir por su supuesta implicación en una trama de corrupción.

El diplomático Sabah al Jaled lo sustituyó al frente de esa cartera, además de asumir también el cargo de viceprimer ministro.

Según medios de comunicación kuwaitíes, Salem estaba involucrado en el escándalo que supuso el descubrimiento de una supuesta trama de corrupción en la que miembros del Ejecutivo habrían pagado sobornos a parlamentarios para "ganar su lealtad".

Las desavenencias en el Parlamento kuwaití y las crisis gubernamentales son una constante en este rico reino petrolero del Golfo, que cuenta con uno de los Parlamentos más democráticos de la región.