Alemania creará una base de datos nacional que centralizará la información sobre extremistas de extrema derecha en medio de críticas crecientes porque sus agencias de seguridad no detectaron a un grupo terrorista neonazi durante años.

El ministro del Interior, Hans-Peter Friedrich, dijo el miércoles que la nueva base de datos, que será empleada por todas las agencias de policía e inteligencia federales y estatales, será diseñada siguiendo el modelo de un registro similar para extremistas islámicos creado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

"También queremos usar esta idea, que durante los últimos 10 años ha tenido mucho éxito para frustrar ataques terroristas islámistas, contra estructuras terroristas internas", dijo Friedrich a periodistas.

El ministro también anunció que el gobierno programó conversaciones para el viernes con los ministros del Interior y de Justicia de los 16 estados del país sobre cómo "mejorar la cooperación en el futuro".

Alemania ya tiene una agencia federal de inteligencia interna, pero todos los estados tienen también su propia policía y agencia de inteligencia, lo cual resulta en una falta de coordinación que según los críticos ayudó a los neonazis a permanecer sin detectar entre 1998 y la semana pasada.

El grupo es sospechoso de asesinar a ocho turcos, un griego y una mujer policía a lo largo de la década pasada.

La investigación en torno a las actividades del Movimiento Nacional Socialista Clandestino se ha extendido a una búsqueda a nivel nacional de delitos sin resolver, incluidos presuntos ataques terroristas en Colonia y Duesseldorf de 2000 a 2004 que ahora han sido vinculados al grupo. En los atentados resultaron heridas más de 30 personas, extranjeros en su mayor parte.

Dos personas han sido arrestadas, un presunto cofundador del grupo y un supuesto partidario. Otros dos presuntos fundadores murieron la semana pasada en un aparente suicidio, pero las autoridades creen que el grupo se apoyaba en una red mucho más amplia de "auxiliares" en toda la nación.

La policía sospecha que el crimen organizado está detrás de los nueve asesinatos de empresarios extranjeros, aunque descarta que se trate de violencia con móviles políticos.

Los delitos generaron indignación en todo el país. La canciller Angela Merkel los llamó "una vergüenza para Alemania" el fin de semana.