Grecia debe de ratificar cuanto antes el segundo rescate acordado con la zona del euro si quiere evitar la bancarrota, advirtió hoy en el Parlamento el ministro de Finanzas heleno, Evangelos Venizelos.

"La ratificación se debe hacer a la mayor velocidad posible", afirmó Venizelos durante su intervención en un debate de tres días que concluye mañana con un voto de confianza al nuevo Ejecutivo de unidad nacional formado por socialistas, conservadores y ultraderechistas.

"Este Gobierno es la última oportunidad para Grecia" dado que "la solidaridad europea no está asegurada para siempre", recalcó el viceprimer ministro Venizelos.

La prioridad absoluta -subrayó- es lograr los 8.000 millones de euros pendientes de pago del primer rescate antes del 15 de diciembre.

Para lograr ese objetivo el nuevo Gobierno debe de ratificar las impopulares medidas exigidas por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) antes de que los prestamistas liberen los recursos que eviten la suspensión de pagos.

"Nos ayudaremos a nosotros y a la zona del euro si hacemos lo que tenemos que hacer ahora, de forma rápida y responsable, para hacer que Grecia sea siempre parte de la eurozona", concluyó.

El mismo tono dramático adoptó el ex primer ministro Yorgos Papandréu al afirmar que "el país se encuentra en guerra contra la arbitrariedad de los mercados" que acosan a las democracias europeas.

Totalmente distinta ha sido la actitud de la mayoría de los parlamentarios de la conservadora Nueva Democracia, quienes se comportaban como si no fuesen a votar a favor del nuevo Gobierno, en el que cuentan con las carteras de Exteriores y Defensa.

El Gobierno de Lukás Papadimos debe afrontar una situación social y económica muy complicada, como la rebelión casi abierta de los funcionarios en protesta por los despidos masivos en el sector público.

El deterioro económico agrega más leña al fuego del malestar social, con un paro que ya supera el 18 % y que tiene visos de empeorar.

La economía griega se contrajo un 5,2 % en el tercer trimestre, según los datos oficiales divulgados hoy, que ponen de relieve la profundidad de la crisis y dificulta enormemente atajar el déficit con una economía menguante.

A pesar de la gran contracción, es la primera vez que disminuye la recesión desde 2010, y que alcanzó el 8,3 % en el primer trimestre de 2011 y el 7,4 % en el segundo trimestre de este año.

Con esta situación los supervisores de la "troika" formada por la Comisión Europea, el BCE y el FMI visitarán Atenas el próximo viernes para evaluar si se dan las condiciones para desbloquear los fondos comprometidos.

Por su parte, Papadimos viajará a Bruselas el próximo lunes para reunirse con los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso y del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.

Antes de liberar los 8.000 euros pendientes, la UE espera que todos los socios del Gobierno dejen por escrito su compromiso con la reducción de déficit y las reformas acordadas con los socios europeos.

Pero hasta ahora el líder conservador Antonis Samaras se ha negado a firmar semejante documento alegando que su palabra es "suficiente" y rechazando posibles nuevas medidas de austeridad.

Aunque el nuevo Gobierno de transición cuenta con un amplio apoyo de la ciudadanía, según todas las encuestas publicadas, los sindicatos y partidos de izquierda están movilizándose para mostrar su rechazo a las políticas de recortes.

Ya hoy los funcionarios siguieron un paro de tres horas contra los recortes salariales y los despidos, mientras que la policía se prepara para una manifestación el jueves que conmemora el levantamiento estudiantil de 1973 contra la dictadura de los coroneles.

Yannis Chryssoverghis