El costo de endeudamiento de España se disparó el martes durante una subasta de deuda a corto plazo, en una nueva señal de que los inversores están cada vez más cautelosos de tener títulos del país ibérico en medio de temores de que la crisis de la deuda de la eurozona se extienda.

El gobierno español debió aumentar el rendimiento para atraer inversionistas mientras el país se prepara para las elecciones generales del fin de semana, en la que la oposición conservadora luce como la gran favorita.

El rendimiento de sus bonos de referencia, a 10 años, subió el martes a 6,25%, no muy lejos de la tasa del 7%, considerada insostenible en el largo plazo.

España enfrenta el jueves otra prueba importante sobre la disposición de los inversores a arriesgarse con el país, cuando se subastarán bonos por un valor de entre 3.000 y 4.000 millones de euros (4.100 a 5.800 millones de dólares).

El país ha visto caer varias veces su calificación de crédito durante el último año, pero hasta ahora ha logrado evitar una crisis de deuda soberana a gran escala, como las que obligaron a Grecia, Irlanda y Portugal a conseguir rescates multimillonarios después de haber sido expulsados efectivamente de los mercados internacionales de bonos.

Aunque los niveles de endeudamiento anual de España son altos, su carga de deuda total sigue siendo relativamente baja, lo que le ha dado cierto respiro a la cuarta economía más grande de la eurozona, a diferencia de Italia, que desde la semana pasada es el epicentro de la crisis de la deuda regional.

Las agencias calificadoras han dicho que España tiene perspectivas económicas débiles — su de crecimiento fue nulo en el tercer trimestre — y los inversionistas dudan sobre su programa para la reducción del déficit.

El objetivo del gobierno socialista es que el déficit presupuestario baje al 6% del PIB al final del año, pero casi nadie cree que esa meta sea realista con ingresos fiscales tan pobres y gastos tan fuertes debido al crecimiento económico flojo. España lucha aún por recuperarse del estallido de la burbuja inmobiliaria que fue alimentada en gran parte por un crecimiento sólido de casi una década.

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El periodista de The Associated Press Ciaran Giles en Madrid contribuyó a este despacho.