La Lágrima de Sol de Sudáfrica, el diamante amarillo más grande del mundo, fue subastado el martes por más de 10,9 millones de dólares, con lo que batió récords anteriores para una joya de su tipo.

Si se incluyen las comisiones a los intermediarios, el comprador telefónico no identificado pagó casi 12,4 millones de dólares por la gema, de 110,3 quilates.

La casa de subastas Sotheby's había calculado antes de la venta que el diamante de color amarillo verdoso y con forma de pera se vendería por entre 11 y 15 millones de dólares en la subasta realizada en Ginebra.

"Es un récord para un diamante amarillo en una subasta", dijo David Bennett, jefe de la división de joyería de Sotheby's.

El diamante fue vendido por la compañía Cora International, con sede en Nueva York, la cual lo descubrió en Sudáfrica el año pasado.

Los gemólogos habían tasado el diamante como de un color amarillo elegantemente vivo, la graduación más alta posible de color.

Los diamantes amarillos tienen ese tono por impurezas de nitrógeno atrapadas en moléculas de carbono y que se endurecen durante millones de años.

Otros lotes en la subasta de joyas, por un total de 70 millones de dólares en el hotel Beau-Rivage de Ginebra, incluyeron un diamante incoloro con forma de cojín que pesaba 38,88 quilates y que se vendió en casi 7 millones de dólares, con todo y comisión.

Una esmeralda de 12,01 quilates, obtenida de la mina colombiana de Muzo, se vendió en 1,4 millones de dólares, mientras que un anillo con un diamante azul fue adquirido por 4,3 millones.

Varias joyas preciosas, sin embargo, no lograron encontrar un comprador, entre ellas un elaborado broche de "paloma de la paz" de oro y diamantes, un anillo de diamante azul con un valor estimado en más de 7,5 millones de dólares y un conjunto de joyas imperiales.

El conjunto — formado por un collar, un broche y un par de aretes — fue un regalo del sultán del Imperio Otomano Abdul Hamid II a la esposa del Jedive de Egipto en el siglo XIX.

Sotheby's dijo que algunas de las joyas pueden haber sido parte de una oferta de paz hecha por Catalina, la segunda esposa del zar ruso Pedro el Grande al sultán otomano Ahmed II en 1711. Hubo una oferta de 9,3 millones de dólares, pero fue insuficiente.