El gobierno filipino prohibió el martes a la ex presidenta Gloria Macapagal Arroyo y su marido que abandonen el país y anunció que apelará una orden de la Suprema Corte que les permitió viajar al extranjero para recibir tratamiento médico a pesar de las acusaciones de corrupción que pesan sobre ambos.

Acompañada por su esposo y su hijo, Macapagal Arroyo llegó al aeropuerto de Manila en una ambulancia y fue llevada a una sala de embarque. La ex mandataria llevaba una máscara sanitaria y un cuello ortopédico.

El portavoz presidencial Edwin Lacierda dijo que la ex pareja presidencial, investigada por presuntos actos de corrupción y fraude electoral, debe ser tratada con dignidad, pero agregó: "Vamos a ser firmes en nuestra decisión de no permitir que se vayan del país".

"Todo esto es una farsa. Quieren que la gente se conduela de ellos", dijo.

Los Arroyo fueron llevados a una sala VIP mientras sus abogados, apoyados en la decisión de la Suprema Corte que anuló una prohibición de viajar impuesta anteriormente por el presidente Benigno Aquino III, trataban de persuadir a los funcionarios de inmigración que les permitieran abordar un vuelo a Singapur.

Macapagal Arroyo y su esposo abandonaron más tarde el aeropuerto en una ambulancia y se dirigieron a un hospital. Un aliado político de la pareja, el diputado Edcel Lagman, dijo que ambos serían sometidos a una revisión médica por el estrés que sufrieron.

La negativa del gobierno de cumplir con la orden judicial puso al gobierno de Aquino en curso de colisión no sólo con la ex pareja presidencial y sus aliados, sino también con el tribunal más alto del archipiélago.