Un grupo de militares desertores emboscó a decenas de efectivos sirios, mientras que las fuerzas del régimen le dispararon a civiles en uno de los días más cruentos del levantamiento popular en el país y que el martes parecía salirse del control del presidente Bashar Assad.

Ante la dura represión de los opositores, el gobierno de Assad también resiente presiones diplomáticas y económicas de varios países.

Hasta 90 personas fueron muertas el lunes en una terrible oleada de violencia, dijeron activistas. La magnitud del derramamiento de sangre pudo observarse con la luz del martes, debido en parte a que los cadáveres que yacen en las calles son enviados a la morgue hasta que llega la luz del día.

Aunque — según activistas — los manifestantes antigubernamentales han mantenido una actitud más bien pacífica, ha surgido también en los últimos meses una insurgencia que ataca a los soldados y policías de Assad.

Al menos 34 soldados fueron muertos el lunes durante la emboscada de los desertores, la cual ocurrió en Dará, la cuna de la rebelión, informó Rami Abdul-Rahman, jefe del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, radicado en Gran Bretaña. El osado ataque de los desertores del ejército sugiere una nueva confianza entre las fuerzas que se han alineado con los opositores, además de que evidencia el riesgo de una escalada en la confrontación.

Un video, tomado por un aficionado y suministrado por activistas, mostró lo que parecía un tanque militar y otros vehículos militares envueltos por las llamas en Dará. "¡Dios es grande!", exclamó alguien. "Este es un vehículo blindado con una ametralladora de las brigadas de Assad. ¡Dios es grande!"

Otro video presentó un incendio con humo al final de un callejón, que fue seguido por una explosión. "Ese es el ejército libre", gritó un hombre mientras tronaban disparos. "Ese es un francotirador", dijo otra persona, "Hay un francotirador en la escuela".

También hubo otros videos en los que se veían tanques que disparaban con los cañones en calles y numerosas personas que huían de los disparos de armas automáticas.

Un activista en el área afirmó que contó los cadáveres de 12 civiles, que fueron muertos a disparos por las fuerzas de seguridad. "Vi a dos vehículos militares de personal blindados, totalmente quemados", aseguró a The Associated Press en declaraciones telefónicas.

Las Naciones Unidas calculan que la represión militar del levantamiento que comenzó hace ocho meses ha dejado 3.500 muertos. Noviembre se insinúa como el mes más sangriento de la revuelta, con más de 300 muertos hasta ahora.

Assad enfrenta el desafío más grave al régimen familiar de cuatro décadas en Siria, y algunos ex aliados, además de naciones occidentales, usan una retórica cada vez más enérgica instándole a poner fin a la sangrienta represión.

El primer ministro turco Tayyip Erdogan advirtió a Assad que si continuaba la política represiva, pasaría a engrosar la lista de los gobernantes que se "alimentan de sangre".

"Bashar, tienes a miles de personas en la cárcel, debes encontrar a los culpables y castigarlos", dijo Erdogan en declaraciones públicas que constituyeron un golpe duro para Siria, ya que ambos países tuvieron vínculos estrechos en el pasado.

Turquía canceló también el plan de prospección petrolera en Siria y amenazó con suspender el suministro de electricidad a ese país, que ha estado gastando los 17.000 millones de dólares en reservas internacionales que el gobierno tenía al principio del levantamiento. Turquía suministra casi el 7% del consumo total de electricidad en Siria.

El lunes, el rey jordano Abdalá II dijo que Assad debía renunciar por el bien de su país.