El juicio contra Andoni Zengotitabengoa por montar en Portugal un almacén de explosivos para atentados de ETA en España quedó hoy visto para sentencia con un delito de terrorismo más en la acusación.

La Fiscalía pidió en sus conclusiones que el acusado sea condenado por un total de nueve delitos orientados a la práctica del terrorismo y por otro, hasta ahora no formulado, de apoyo a una organización terrorista que puede acarrearle hasta quince años de cárcel.

En su alegación final, en la sexta y última sesión del juicio iniciado el pasado 13 de septiembre en Caldas da Rainha, a unos cien kilómetros al norte de Lisboa, la Fiscalía consideró probado que el supuesto etarra guardaba unos 1.500 kilos de explosivos destinados a atentados de ETA en España.

El cargo que han añadido hoy fue tipificado por una reforma legal realizada en Portugal en 2003, tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, y amplía la gravedad del delito de tenencia de armas prohibidas (por el almacenaje de explosivos) que la Fiscalía lusa incluyó en su acusación inicial de marzo pasado.

Al final de la breve audiencia de hoy, la sexta desde el inicio del proceso, el magistrado presidente del tribunal, Paulo Coelho, anunció que la sentencia, a cargo de los tres jueces que componen la sala, será leída el próximo 12 de diciembre.

En la última sesión del juicio también formuló sus alegaciones finales la defensa, que consideró probado solo el delito de falsificación de documentos que se imputa a Zengotitabengoa, detenido en marzo de 2010 en el aeropuerto de Lisboa cuando intentaba huir a Caracas con pasaporte mexicano falso.

Pero varios testigos identificaron ante los jueces al presunto etarra como uno de los dos inquilinos del chalet de la cercana ciudad de Obidos donde aparecieron, en febrero de 2010, los explosivos, que los fiscales consideran parte de la estrategia de ETA de tener una base en suelo luso para atentar en España.

La Fiscalía pidió hoy al tribunal que el supuesto etarra reciba una "pena elevada" porque consideran probado que cometió la decena de delitos que le atribuyen.

La acusación optó, no obstante, por retirar los dos delitos de robo de las furgonetas con las que circularon en Portugal Zengotitabengoa y su compañero Oier Gómez Mielgo, otro presunto etarra que habitaba en el chalet de Obidos y fue detenido en Francia el pasado abril.

El acusado sostuvo ante la Policía lusa que llegó a Portugal en marzo de 2009, después de que hubieran sido sustraídos los vehículos, y aunque varios testigos y agentes le han relacionado a él y Gómez Mielgo con su uso, los fiscales decidieron no achacarle la comisión de los robos.

El fiscal ha mantenido el delito de falsificación de los documentos que tenía Zengotitabengoa cuando fue detenido -único que la defensa admitió en su alegato- y el de ser coautor de otras siete falsificaciones de documentos encontradas en la casa de Óbidos, así como resistencia y coacción a la autoridad.

Este último delito alude al control policial de carretera del que Zengotitabengoa y Gómez Mielgo huyeron el 1 de febrero en Óbidos, un hecho fortuito que les hizo abandonar precipitadamente la casa de Obidos, con las luces encendidas y la puerta abierta, donde días después fueron encontrados los explosivos.

El abogado de la defensa pidió, por su parte, que sólo se condene al acusado por el delito admitido de falsificación y argumentó que no le han probado los otros cargos que, según él, podrían ser imputados a Gómez Mielgo.

En un intenso alegato, el letrado luso José Galamba, que ha defendido en Portugal a otros dos presuntos etarras entregados el año pasado a España, denunció la "intimísima colaboración" de las autoridades lusas y españolas y las "mentiras" sobre las investigaciones en la casa de Óbidos el 4 y 5 de febrero de 2010.

Según la defensa, varios agentes y responsables de la Policía lusa estuvieron en el interior del chalet sin el pertinente mandato judicial y ese defecto formal debe anular la obtención de la principal prueba del caso, que son los explosivos.

La Fiscalía hizo hincapié en el "alto poder destructivo" de las sustancias almacenadas por el acusado, "con 240 kilogramos de explosivos preparados para atentar".

Zengotitabengoa formaba con Gómez Mielgo un comando de ETA en Portugal, según los fiscales, y el material informático y químico, entre otros elementos encontrados en su casa, demuestra que aplicaba sus conocimientos "académicos y profesionales" para fabricar bombas.