Al menos cincuenta personas murieron ayer por la represión de las fuerzas del régimen de Bachar al Asad en distintos puntos de Siria, donde los incidentes se prolongaron hasta altas horas de la noche, según el último recuento de la oposición.

Los Comités de Coordinación Local señalaron que 28 personas fallecieron en la provincia sureña de Deraa, mientras que trece perdieron la vida en Homs (centro), seis en Idleb (norte), dos en Hama (centro) y una en Qameshli (noreste).

El grupo opositor destacó que "los mártires", entre los que hay tres menores, perecieron por los disparos y bombardeos de los seguidores del régimen de Damasco.