El juez británico Lord Leveson inició hoy la investigación sobre la práctica periodista en relación al caso de las escuchas ilegales del dominical "News of the World".

El magistrado deberá evaluar "la cultura, la práctica y la ética de la prensa" tras el escándalo de los pinchazos a teléfonos móviles de ricos y famosos efectuados por ese desaparecido rotativo británico.

Durante esta investigación, cuya duración está estimada en doce meses, Leveson pedirá a varias víctimas del espionaje periodístico que presten declaración en el Royal Court of Justice, edificio judicial donde funciona el Tribunal Superior de Londres.

Además, el juez deberá considerar si da buenos resultados el sistema de autorregulación de la prensa británica.

Una vez concluida esta primera parte de la pesquisa -sobre ética periodística- el juez tendrá que evaluar la conducta de la prensa, aunque esta segunda parte deberá esperar a que concluya la investigación que lleva a cabo la Policía sobre los pinchazos ilegales del "News of the World".

"Yo considero que la libertad de expresión y la libertad de prensa son fundamentales para nuestra democracia. Pero esa libertad debe ser ejercida teniendo en cuenta el derecho de los otros", afirmó Leveson al dar por iniciada la pesquisa, ordenada en julio por el primer ministro británico, David Cameron.

La prensa -añadió el juez- actúa como "guardián" de "todos los aspectos de la vida pública", pero puntualizó que esta investigación debe considerar otra pregunta: "¿Quién vigila a los guardianes?".

Los primeros testigos, cuyos nombres de momento no han sido facilitados, serán convocados la próxima semana.

El magistrado animó a los directores de los periódicos a que se reúnan y estudien los asuntos que serán abordados en esta investigación y le presenten a él algunas propuestas sobre la mejor manera de regular la prensa del Reino Unido.

"Estas ideas deben reflejar las libertades fundamentales a las que me he referido", insistió Leveson.

El "News of the World", que fue cerrado el pasado julio, llevó a cabo durante años, al parecer de forma sistemática, un espionaje de teléfonos móviles de famosos, periodistas y gente corriente.

En 2006 se hizo público este espionaje pero la investigación fue cerrada después por la policía, aunque las fuerzas del orden empezaron una nueva pesquisa el pasado enero.

El escándalo se agravó el pasado verano al revelarse que se pincharon teléfonos de familiares de víctimas de crímenes, de terrorismo y de soldados caídos en combate.

La Policía Metropolitana de Londres investiga actualmente el caso de los pinchazos y trabaja en el contenido de 300 millones de correos electrónicos, según Scotland Yard.