Una nave espacial rusa con un estadounidense y dos rusos a bordo despegó el lunes desde las nevadas estepas de Kazajztán en un lanzamiento impecable que alivió la ansiedad y los temores sobre el futuro de los programas de Estados Unidos y Rusia.

La Soyuz TMA-22 despegó de acuerdo a lo programado a las 8:14 de la mañana (0414 GMT) del lunes desde el Cosmódromo Baikonur cubierto de nieve arrendado por Rusia en Kazajztán. La nave es tripulada por el astronauta de la NASA Dan Burbank y los rusos Anton Shkaplerov y Anatoly Ivanishin en una misión hacia la Estación Espacial Internacional (EEI).

El lanzamiento había sido pospuesto por dos meses porque la nave de carga Progress no tripulada se estrelló en agosto. El accidente generó dudas sobre misiones futuras hacia la estación debido a que el cohete que se estrelló usó el mismo propulsor de etapa superior que los cohetes multietapas que llevaron a la Soyuz a órbita.

La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés) advirtió que la EEI tendrá que ser abandonada de manera temporal por primera vez en casi 11 años en caso de que no pueda ser enviada una nueva tripulación antes de que el último de los seis astronautas que habitan en la estación regrese a Tierra a mediados de noviembre.

Funcionarios del programa espacial ruso concluyeron que la falla del despegue de la nave espacial Progress se debió a un defecto "accidental" de fabricación y sometió a un minucioso examen a todos los cohetes Soyuz que habían sido fabricados y que se encontraban en plataformas de lanzamiento. El exitoso despegue de una nave Progress el mes pasado despejó el camino para el lanzamiento de la tripulación.

Se espera que los tres astronautas lleguen justo a tiempo para mantener la EEI tripulada. Con los otros tres astronautas que serán enviados a la estación el próximo mes, la EEI tendrá de nuevo una tripulación normal de seis personas.

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Lynn Berry contribuyó con este despacho desde Moscú.