La Policía antimotines desalojó a los manifestantes del movimiento Ocupemos Wall Street de un parque céntrico de Portland después que cientos de personas desafiaron la orden del alcalde de que despejaran la zona a la medianoche.

Los manifestantes anticapitalistas y sus simpatizantes habían ocupado el parque el domingo pese a que las autoridades en otras ciudades intensificaban la presión contra las protestas, arrestando a decenas de personas. Los manifestantes han hecho oír su voz en las plazas de varias ciudades de Estados Unidos desde septiembre.

Por la tarde, los agentes policiales habían rodeado el campamento en Portland, donde los manifestantes realizaban una "asamblea general" a fin de decidir los próximos pasos que iban a tomar después de la orden de que abandonaran el lugar.

Algunos policías se valieron de bastones para alejar a la gente del campamento y por altoparlantes les advertían que todo aquel que se negara a obedecer podría ser arrestado y "también podría exponerse a agentes químicos y a ser golpeado". Mientras tanto, los manifestantes cantaban "somos una protesta pacífica".

Se pudo ver cuando la Policía llevaba cargado a por lo menos uno de los manifestantes desde el parque. Otro hombre era llevado en una camilla, estaba consciente y hablaba con los paramédicos, mientras hacía la señal de paz a sus compañeros de protesta, que le respondieron con vítores. No se informó de inmediato sobre arrestos.

"Estábamos hablando sobre lo que íbamos a hacer y fue entonces cuando comenzaron a golpear a la gente. Parece como un desperdicio de recursos en mi opinión", comentó un manifestante, Mike Swain, de 27 años, a The Associated Press.

Choya Adkison, de 30, dijo que la Policía decidió actuar después de darles a los manifestantes una falsa sensación de calma. Ellos pensaron que tenían tiempo para descansar, relajarse y reagruparse, agregó.

"El campamento estaba completamente vulnerable, completamente indefenso" cuando la Policía actuó, agregó. "Estoy decepcionada de que hubieran creado una sensación de confianza al alejarse y después embestirlos por completo", dijo.

El alcalde Sam Adams había ordenado que el campamento fuera desmantelado el sábado a la medianoche, alegando la ausencia de condiciones sanitarias.

En cierto momento, el número alcanzó varios miles aunque comenzó a disminuir de madrugada.

Los organizadores dijeron esperar que un número suficiente de personas se una a ellos para que la Policía no pueda desalojarlos.

"Ocupemos la calle", gritó uno de los organizadores con la ayuda de un megáfono. "Continuemos la actitud pacífica y estemos alertas. Nuestra fuerza emana de ocupar las calles".

Los manifestantes usaron muebles viejos, restos de madera e incluso bicicletas para levantar barricadas en los dos extremos de la calle que cruza el campamento, al parecer para bloquear el tránsito rodado. Algunos manifestantes discutieron con otros por las barricadas e insistieron en que fueran retiradas.

La presencia policial varió durante la noche, pero sin indicios de cargas contra los manifestantes.

Hacia las 4 de la tarde, una fila de unos 200 agentes cortó la calle y blindó la sede federal de los tribunales.

Los manifestantes parecían gozar de un espíritu festivo, golpeando cubos de plástico y uno de ellos hizo sonar un cencerro.

La Policía advirtió que decenas de anarquistas quizá preparen un enfrentamiento con las autoridades. Los agentes confiscaron el viernes cascotes de cemento, tras ser informados que algunos pensaban utilizarlos como proyectiles. Agregaron que al parecer algunos manifestantes intentan fabricar escudos y obtener máscaras antigás.

"Adoptaremos las medidas apropiadas, cuando sea apropiado", dijo el teniente policial Robert King a The Associated Press.

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Los periodistas de The Associated Press Terry Collins en Oakland, Josh Loftin en Salt Lake City, Jim Anderson en Denver y Andrew Dalton en Los Angeles contribuyeron a este despacho.