Los negociadores entre la Cámara de Representantes y el Senado acordaron el lunes por la noche un paquete de medidas de gasto para el presupuesto anual que está en curso, que combina recortes a la NASA y a programas de desarrollo comunitario, mientras evita recortes a programas de nutrición como cupones de alimentos.

La medida de aproximadamente 182.000 millones de dólares podría financiar la operación diaria de los departamentos de agricultura, comercio, justicia, transporte y vivienda y desarrollo urbano, al igual que el programa espacial.

Asimismo, ofrece un recurso provisional de gasto legislativo para mantener al gobierno operando hasta el 16 de diciembre, para darle a los legisladores más tiempo para atender a otras cuentas de gasto, pero muchas de esas medidas están cargadas de controversia. Sin la medida provisional, el gobierno podría detener su operación parcialmente este fin de semana.

Los legisladores enfrentan un límite que se vence a medianoche del viernes para tomar una decisión sobre la medida. Los líderes de ambas cámaras prometieron votar esta semana por la legislación.

El proyecto de ley representa el primer paso concreto hacia la implementación de un polémico pacto presupuestal acordado a mediados de año por el presidente Barack Obama y congresistas republicanos, que intercambiaron un incremento superior a los dos billones de dólares en la capacidad del gobierno para pedir préstamos para cumplir con sus obligaciones por promesas de futuras reducciones presupuestales.

Asimismo representa un peleado acuerdo entre la Cámara de Representantes controlada por el Partido Republicano y los demócratas en el Senado por los poderosos comités de gastos. Pero es seguro enfrentará la oposición de los republicanos del conservador Tea Party que desean mayores recortes.

El presidente Obama mencionó sus fracasadas negociaciones con el presidente de la Cámara de Representantes John Boehner el domingo en Hawai durante la conferencia de prensa, en la que pidió más flexibilidad a los miembros de la comisión. "Parece que la gente sigue apegada a sus rígidas posiciones en lugar de solucionar nuestros problemas", dijo el mandatario.

"No existe una fórmula mágica. No hay rayos mágicos que puedan ser arrojados al suelo y que brote el dinero por todas partes", agregó Obama. "Debemos continuar y hacer lo que debemos".

Pese a ciertas concesiones, los dos puntos más discordantes son el aumento de los impuestos y la reducción de los gastos sociales.

Los demócratas sostienen que están dispuestos a reducir programas como la Seguridad Social — el sistema de pensiones — y los seguro médico de los jubilados (Medicare) y el de los menesterosos (Medicaid), pero solamente después que los republicanos acepten un aumento de los impuestos, especialmente los aplicados a las personas más acaudaladas.

Los republicanos sostienen que la duplicación del déficit presupuestario se debe al exceso de gasto público y no a la falta de ingresos, además de argumentar que el alza de los impuestos perjudicará la creación de empleo.