Un mapa de contaminación radiactiva en Japón tras el desastre de la planta nucleoeléctrica de Fukushima confirma que hay altos niveles en áreas del oriente y el nororiente del país, pero niveles mucho más bajos en el occidente, gracias a las cordilleras, dijeron expertos.

Las montañas protegieron las partes noroeste y oeste de Japón cuando el cesio-137 escapó de la planta y se diseminó con el viento, dijeron los científicos.

El cesio-137 es uno de varios materiales radiactivos que escaparon durante el desastre, pero los investigadores se centraron en él porque es especialmente preocupante. Dura décadas en los suelos, emitiendo radiación y potencialmente contaminando cultivos y otros productos.

El estudio, publicado el lunes en internet por la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias, muestra los niveles estimados de contaminación. No investigó sus implicaciones para la salud.

Los autores del estudio, de Japón, Noruega y Estados Unidos, dijeron que los niveles que ellos estimaron restringirían severamente la producción de alimentos en la oriental prefectura de Fukushima y dañarían la agricultura en provincias vecinas. Eso es ya reconocido en Japón, donde los reguladores monitorean los productos alimenticios de esas áreas antes de aprobar su embarque.

La planta nuclear Dai-ichi, 225 kilómetros (140 millas) al nordeste de Tokio, fue gravemente dañada en marzo al ser inundada por un tsunami derivado de un fuerte terremoto.

Otro reporte, de un grupo separado de científicos japoneses, investigó los niveles de cesio, yodo y telurio en la superficie en el centro y el oriente de Japón. Esos materiales escapan al aire tras un accidente nuclear y caen a la tierra cuando llueve. Aunque el incidente de Fukushima comenzó el 11 de marzo, el estudio vinculó contaminación de tierra en la prefectura a lluvias que cayeron el 15 de marzo, y contaminación en Tokio y otras áreas a lluvias del 21 del mismo mes.

La contaminación de suelos en Tokio ha hecho que las autoridades prohíban el embarque de hojas de té cosechadas allí, y algunas escuelas primarias en la capital y sus alrededores han tomado medidas como remover la primera capa del suelo. Además, existe una creciente preocupación acerca de puntos radiactivos encontrados en Tokio y otras partes fuera de Fukushima. El gobierno japonés se ha hecho cargo de la descontaminación.

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Mari Yamaguchi, de The Associated Press, contribuyó para este despacho desde Tokio.

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Revista: http://www.pnas.org