La caravana de 33 madres centroamericanas que buscaban pistas sobre el paradero de sus seres queridos en México concluyó con una nota de esperanza, luego de que una de ellas localizara a su hijo horas antes de concluir su viaje por el país.

La hondureña Olivia Orellana encontró a su hijo Osman Lizandro Mejía Orellana en una prisión del estado sureño de Chiapas más de ocho años después de no haber sabido sobre su paradero, dijo el lunes a la AP Marta Sánchez, representante del Movimiento Migrante Mesoamericano que acompañó a las mujeres en la caravana.

Sánchez dijo que durante una visita de madres el domingo al penal de la municipalidad de Tapachula, Chiapas, se pidió a las autoridades penitenciarias cotejar la información de los migrantes desaparecidos con sus bases de datos.

Tras una revisión el director de la prisión les informó que había una coincidencia con un hombre detenido en otro penal del estado, en la municipalidad de Motozintla.

"Conseguimos que llevaran a la madre... llegaron ahí y nos reportaron que efectivamente sí era el hijo de ella", dijo Sánchez.

Aunque dijo no tener detalles precisos del caso de Mejía Orellano, Sánchez comentó que el hijo de la madre hondureño estaba preso al parecer por cargos de pandillerismo y que le faltaría cerca un año y medio para cumplir su condena.

La noticia del hallazgo ocurrió horas antes de que concluyera la caravana de 15 días por algunos de los estados que utilizan los migrantes en su camino a Estados Unidos.

"Era prácticamente la última actividad de la caravana la visita al reclusorio", dijo Sánchez.

"Los encuentros (de familiares) durante la caravana son mágicos... no es el común denominador", añadió la activista, para quien el que Orellana localizara a su hijo "a todos les llena el espíritu de alegría y de esperanza".

Sánchez refirió que Orellana viajó el lunes muy temprano de vuelta a Honduras.

Tras la caravana que madres realizaron en 2010 se encontraron a dos migrantes centroamericanos. En la última década han sido localizadas unas 59 personas, según el Movimiento Migrante Mesoamericano.

Procedentes de Honduras, El Salvador y Nicaragua, las madres que participaron en esta caravana 2011 visitaron algunos de los estados más peligrosos en la ruta para llegar a Estados Unidos, como Tamaulipas, donde en agosto de 2010 fueron masacrados 72 migrantes por presuntos narcotraficantes.

Grupos civiles, e incluso el propio gobierno federal, han señalado que los migrantes tienen que enfrentar riesgos crecientes en su paso por México como la trata de personas, extorsión y el secuestro ante la intervención de grupos del narcotráfico en el fenómeno migratorio.