Las autoridades de Tailandia elevaron hoy a 562 el número de muertos por las inundaciones que mantienen anegadas más de una veintena de provincias desde hace tres meses y amenazan el centro comercial de Bangkok.

Mientras, miles de damnificados, de los más de 5 millones de todo el país, se alojan en los centros de acogida, entre ellos, varias universidades y algunas zonas del aeropuerto de Don Mueang, cerrado al tráfico aéreo desde el pasado 25 de octubre, que ahora son utilizados para hospedar a los refugiados.

El último centro abierto para acomodar a estas personas está ubicado en el colegio de Bangna, en el este de la ciudad, donde decenas de tailandeses comparten techo con unos pocos extranjeros que han llegado al refugio.

Abierto con la idea de hospedar a los damnificados de otras nacionalidades que residan en Tailandia las instalaciones dan cobijo a cuatro filipinos, dos birmanos, un singapurés y un alemán, además de 30 tailandeses.

El centro, preparado para acoger a 200 personas, ha colocado en el auditorio decenas de colchones para que los residentes puedan descansar y cuenta con cinco tiendas de campaña grandes para las familias más numerosas.

Binnamas Osward, un alemán que desde hace años vive en Tailandia, se queja de la falta de atención por parte de la embajada de su país, mientras agradece a las autoridades tailandesas la ayuda proporcionada.

"Los refugiados podrán quedarse aquí todo el tiempo que necesiten, a pesar de que el colegio abrirá para el nuevo trimestre escolar. Hay muchas personas que duermen aquí y se levantan temprano para ir a sus trabajos", indica Bryan Sinapoon, uno de los responsables del recinto.

Aunque el agua ha empezado a remitir en las provincias de la meseta central y en la capital, las autoridades están vigilantes para drenar los millones de metros cúbicos de agua contenida por barreras de cemento y sacos de arena.

Con una capacidad de drenaje de 400 millones de metros cúbicos al día, el Departamento de Irrigación del Gobierno confía en drenar en unos días el agua que cerca Bangkok hasta el mar.

Sin embargo, las autoridades locales de la capital no creen que la situación mejore hasta que pasen algunas semanas y algunos vecinos se han rebelado y han intentado romper los diques para desalojar el agua que inunda algunos barrios periféricos.

La estrategia del Ejecutivo de la primera ministra, Yingluck Shinawatra, ha sido mantener a salvo a Bangkok y, cuando el agua llegó a los barrios del norte, conservar seco el centro comercial y financiero.

Además de anegar siete parques industriales en el país, el caudal que desciende desde el norte ha inundado varias universidades y colegios, lo que ha obligado a retrasar el inicio de las clases.

Las inundaciones comenzaron el pasado julio con el desbordamiento de ríos y pantanos del norte y la región central a raíz de las copiosas lluvias del monzón y de tres tormentas tropicales seguidas.