Grupos populares y sindicatos del transporte de República Dominicana paralizaron el lunes sus actividades en protesta por los incrementos de los precios de los combustibles y otras medidas económicas del gobierno.

Centenares de trabajadores de Santo Domingo aguardaron horas durante la mañana para conseguir algún medio de transporte para llegar a sus centros laborales debido a que los principales sindicatos de choferes se unieron al paro de 24 horas.

"La respuesta que le han dado los choferes hoy al gobierno es contundente", aseguró en conferencia de prensa el líder de la Central Nacional de Transportistas Unificados (CNTU), Ramón Pérez Figuereo.

El dirigente sindical calculó que, aunque en la capital trabajó alrededor del 30% de los choferes, en el interior del país el paro fue acogido por más del 90%.

Esta es la segunda huelga realizada en el país durante el año, después de que en julio se organizó una con los mismos objetivos.

Para garantizar que los trabajadores pudieran movilizarse en Santo Domingo, la oficina gubernamental de autobuses públicos aumentó el número de unidades en servicio, informó el director de la dependencia, Ignacio Ditrén.

El funcionario estimó que, pese a la ausencia de los choferes del transporte colectivo, la gente pudo movilizarse para llegar a sus empleos.

Manuel Díaz Cabra, presidente de la cúpula empresarial, se manifestó por la mañana en contra del paro. Su organización no ha cuantificado el impacto de la protestas en el sector económico.

La Presidencia de la República tampoco ha emitido ningún comentario sobre los resultados del paro.

Mientras en Santo Domingo se redujo de forma visible el tráfico de vehículos y personas, las actividades en centros comerciales, oficinas y bancos aparentaban normalidad.

El ministerio de Educación anunció el domingo que habría clases, pero varias escuelas visitadas por AP no impartieron clases por la ausencia de alumnos.

Las calles y pasillo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que con 185.000 alumnos es la más grande del país, lucían vacíos y las aulas cerradas.

Los sindicalistas y grupos populares realizan su paro de 24 horas para exigir aumento de salarios, incrementar el presupuesto a la educación pública y en contra de los aumentos a los precios combustibles y la energía, que son regulados por el gobierno.

El paro se celebra luego de que el ministro de Economía, Temístocles Montás, confirmó la semana pasada que el gobierno discutía la propuesta de aumentar 18% las tarifas de la energía eléctrica para cumplir con los compromisos contenidos en un acuerdo "stand-by" con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Estadísticas del ministerio de Comercio muestran que las tarifas de los combustibles han aumentado este año 32%, en promedio, mientras la electricidad se incrementó 19,88% conforme lo convenido por el gobierno con el FMI.

El vocero de la policía, Máximo Báez, detalló que los 33.000 agentes de la institución realizaban patrullajes en todo el país para evitar hechos de violencia durante el paro.

Durante una huelga similar celebrada el 11 de julio en contra de los aumentos a los precios de los combustibles murieron tres personas en enfrentamientos con policías.