Decenas de miles de partidarios del gobierno sirio salieron el domingo a las calles para protestar por una votación de la Liga Arabe que suspendió la afiliación de Siria, mientras Turquía despachó aviones para evacuar a su personal diplomático y sus familias, después de una noche de ataques a embajadas.

El gobierno sirio convocó a una reunión cumbre árabe urgente para discutir la crisis e invitó a funcionarios de la Liga Arabe a visitar el país antes de que entre en efecto la suspensión el miércoles.

En una concesión significativa, el gobierno sirio dijo que los funcionarios árabes podían traer observadores civiles o militares para supervisar la puesta en práctica del plan de la Liga Arabe para poner fin a la violencia.

La votación del bloque de 22 naciones el sábado significó un revés a un régimen que se jacta de ser bastión del nacionalismo árabe y lo deja cada vez más aislado por la represión del levantamiento de ocho meses que, según calculan Naciones Unidas, ha dejado más de 3.500 muertos desde mediados de marzo.

La violencia continuó el domingo, cuando activistas informaron que por lo menos 11 personas murieron en tiroteos con las fuerzas de seguridad en varias partes del país.

La red de activistas llamada Comités de Coordinación Local dijo que al menos cuatro de las muertes se produjeron en la ciudad central de Hama, cuando las fuerzas de seguridad dispararon contra un grupo de manifestantes de oposición que se infiltraron en una manifestación a favor del gobierno en la zona.

Las protestas del domingo en apoyo del gobierno congregaron a numerosos manifestantes en la capital y otras cuatro ciudades, presencia a la que contribuyeron los cierres de comercios y escuelas.

Algunos manifestantes acusaron a la Liga Arabe de ceder ante la presión de Estados Unidos.

Miles de personas portaron banderas sirias y carteles con la imagen del presidente Bashar Assad en una plaza en Damasco. Se efectuaron demostraciones similares en las ciudades de Alepo, Latakia, Tartous y Hasake.

El presidente sirio sostiene que los responsables de la rebelión son extremistas que promueven un plan extranjero para desestabilizar Siria. Los manifestantes acusaron a naciones árabes de ser cómplices de esa supuesta conjura.

Las manifestaciones a favor del gobierno se produjeron después de una noche de agresiones por parte de personas contra las oficinas diplomáticas de países críticos al régimen sirio. Hubo agresiones contra las embajadas de Arabia Saudíi y Qatar, además de ataques a personal diplomático turco en todo el país.

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Los periodistas de The Associated Press Suzan Fraser en Ankara, Turquía, y Albert Aji en Damasco, Siria, contribuyeron a este despacho.