La elección de revocación que condujo días atrás a la derrota del legislador republicano que redactó la controversial ley de inmigración de Arizona y permitirá la llegada de alcaldes demócratas a Phoenix y Tucson le dieron a los demócratas esperanzas de ganar en el estado en los comicios presidenciales y legislativos del año próximo.

En su conjunto, esos resultados resaltan la diversidad de votantes en un estado considerado como conservador, aunque los votantes aquí están divididos casi parejamente entre demócratas, republicanos e independientes.

El Partido Demócrata dice que la revocación el martes del presidente del senado estatal Russell Pearce es evidencia de un cambio más vasto hacia la izquierda que va a sentirse en 2012.

"Por primera vez en 20 años, vamos a tener alcaldes demócratas en Tucson y Phoenix", dijo el presidente de la representación estatal del Partido Demócrata, Andrei Cherny, en un mensaje electrónico a sus partidarios.

"Y por primera vez en la historia estadounidense, un líder legislativo estatal — el político más poderoso en Arizona — fue revocado. Estas son victorias para todos los residentes de Arizona, victorias que hace seis meses parecían imposibles", agregó.

"En un año, cuando estamos analizando el día de las elecciones de 2012, vamos a mencionar esa noche como el momento en que las cosas cambiaron para nuestro partido y nuestro estado", dijo.

Los republicanos, a su vez, restaron importancia a los resultados del martes como los de una "elección anormal" financiada por grupos ajenos al estado molestos por la aprobación en Arizona en 2010 de la ley de inmigración.

"Ellos pensaron que esto prueba algo. No es así", dijo el jefe de la oficina estatal del Partido Republicano, Tom Morrissey. "Va a ser deshecho en las próximas elecciones. La izquierda ganó una batalla, no la guerra", agregó.

Sin embargo, la retórica, nuevos sondeos y el énfasis en Arizona por los demócratas y la campaña del presidente Barack Obama indican que el estado — que en la superficie parece sólidamente republicano, con dos veteranos senadores del partido en Washington, un dominio casi absoluto de los cargos estatales y una de las legislaturas más conservadoras del país — se dirige a las elecciones de 2012 mucho menos definido.

En las elecciones presidenciales de 2008, Arizona era algo seguro para el candidato local, el senador John McCain.

Aunque la gobernadora republicana Jan Brewer ganó fácilmente en 2010, la demócrata Janet Napolitano ganó dos veces en la década pasada.

"Creo que algunos en la costa este no lo ven así", dijo Cherny. "Pero todos los indicios existen. La campaña de Obama ha dicho que Arizona está al tope de los lugares en los que planean competir duramente", afirmó.

La portavoz de Obama Ofelia Casillas dijo que el estado va a desempeñar un "papel crítico" y que ha sido uno de los estados en los que su movimiento de base, Organizing for America, ha estado más activo. La campaña contrató recientemente a dos mexicano-estadounidenses para aumentar los contactos con la comunidad latina.

Esos esfuerzos pudieran encontrar un terreno fértil en un estado en que los hispanos son 30% de la población.

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Clausing reportó desde Albuquerque, Nuevo México.