El presidente de Chile, Sebastián Piñera, dijo hoy que espera lograr este mes un "gran acuerdo" sobre educación, pese a que el diálogo entre el Gobierno y los estudiantes está roto después de seis meses de movilizaciones.

"Las próximas dos semanas van a ser fundamentales para lograr un gran acuerdo en materia de educación en Chile", declaró Piñera a los periodistas en Hawai (EE.UU.), donde participa en la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC).

El Gobierno de Chile "está profundamente comprometido" con garantizar a los niños y jóvenes chilenos "una educación de calidad en todos los niveles", y "a todos los que lo necesiten una beca que por primera vez va a estar garantizada por el Estado", anotó Piñera.

Los estudiantes, después de seis meses de movilizaciones, tienen la mira en el Parlamento después de que a principios de octubre abandonaran el diálogo con el Gobierno ante su negativa a universalizar la educación gratuita.

Y es que el Gobierno asegura que el país no está preparado para asumir ese costo y ofrece gratuidad mediante becas al 40 % más pobre de la población y rebajas con becas y créditos al 20 % del siguiente nivel.

Esta misma semana, los estudiantes se manifestaron en Valparaíso para presionar al Congreso con el fin de que los presupuestos para 2012 incorporen avances para lograr una educación pública gratuita.

El Gobierno del conservador Piñera ha llamado a la oposición de centroizquierda a alcanzar un consenso sobre el presupuesto, que contempla un aumento del 7,2 % en la partida para educación, pero la Concertación descarta un acuerdo sin dialogar antes con los estudiantes.

"Tanto el Gobierno como el Congreso y todo el país tenemos un desafío con la historia y con nuestra juventud, y no podemos fallar", sostuvo hoy Piñera.

Después insistió en que espera llegar a un acuerdo durante este mes de noviembre para "lograr que ningún joven nunca más se quede fuera de la educación superior por falta de recursos".

Los jóvenes que llevan medio año manifestándose reclaman una reforma completa del sistema vigente desde 1981, que redujo la aportación del Estado a la educación y encareció el coste para los alumnos, que se ven obligados a endeudarse para financiar sus estudios.