Las estrictas medidas de seguridad para la cumbre de líderes de los 21 países del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC) que acoge Honolulu (EEUU) han descolocado a los turistas y a los propios hawaianos.

"Llevamos una semana sin poder circular con normalidad", explica a Efe con resignación un taxista birmano que lleva más de ocho años en el archipiélago de Hawai.

Y es que Honolulu, la ciudad natal del presidente estadounidense y anfitrión de esta cumbre, Barack Obama, está plagada estos días de pivotes rojos que dificultan enormemente el tráfico y de vallas que cortan calles y obligan a los residentes a tomar itinerarios distintos a los habituales.

Un recorrido en automóvil dentro del sector de Waikiki, uno de los más turísticos de la ciudad, puede pasar de los 10 minutos habituales a más de una hora por las congestiones en torno al Centro de Convenciones y a los hoteles donde se alojan los mandatarios, como cuenta a Efe uno de los conductores de los autobuses puestos a disposición de la prensa.

Como en todas las cumbres, sean del APEC o de cualquier otro grupo, el lugar habilitado para la prensa no es nunca el mismo en el que están los mandatarios.

Los turistas, ataviados con sandalias, gorros y colchonetas para la playa, también deambulan medio perdidos sin saber muy bien cómo regresar al hotel entre agentes del servicio secreto de Obama, militares, policías y guardaespaldas.

La solución es "Ahonui" (paciencia), como hacen los hawaianos dibujando una sonrisa.