Los aspirantes a la candidatura republicana a la presidencia de EE.UU. en 2012 expondrán hoy sus ideas sobre política exterior en el primer debate electoral centrado en el asunto, el gran olvidado de una campaña basada en la economía.

En su segundo debate en menos de una semana, los republicanos se encontrarán en Carolina del Sur a las 20.00 hora local (01.00 GMT del domingo) para enfrentar, durante 90 minutos, sus proyectos para la diplomacia y la política de defensa de Estados Unidos.

La economía, clara protagonista de la campaña, ha dejado en la sombra las discusiones sobre asuntos exteriores, y se espera que vuelva a estar presente esta noche en una conversación en la que Italia y Grecia, afectadas políticamente por la crisis de la deuda europea, estarán entre los principales puntos de debate.

En comparación con las elecciones de 2008, los aspirantes a destronar al presidente Barack Obama han reducido a la mitad sus declaraciones sobre política internacional, al tiempo que han duplicado sus menciones al desempleo y la economía, según un análisis propio publicado hoy por la revista digital "Político".

Si las guerras en Irak y Afganistán eran uno de los asuntos prioritarios entre los republicanos que aspiraban a sustituir a George W. Bush, hoy los candidatos hablan un 65 por ciento menos sobre esos conflictos, en los que la presencia de tropas estadounidenses ha menguado considerablemente.

Aunque el asesinato de Osama Bin Laden el pasado mayo ha puesto su nombre más veces en boca de los aspirantes republicanos, las referencias a Al Qaeda se han reducido a la mitad, apunta el análisis.

Además, la palabra "terrorista" se pronuncia un 65 por ciento menos que en 2008, y "yihadista", un 90 por ciento menos.

En cambio, Libia no apareció en absoluto en la campaña de 2008 y este año ha sido mencionada 30 veces, mientras Pakistán, cuyas relaciones con Estados Unidos han ido en picado desde la muerte de Bin Laden, ha merecido el doble de referencias que en 2008.

"Político" deduce de estos datos que cuando los contendientes republicanos hablan del exterior, lo hacen para conectarlo con la economía en Estados Unidos o para responder a noticias importantes.

Así, sólo en el debate de este miércoles, los aspirantes mencionaron a China casi 90 veces, y se refirieron en cuatro ocasiones a Grecia, país del que ningún republicano hablaba en las pasadas elecciones.

La menor atención a asuntos exteriores puede deberse también al decreciente interés que detectan entre los ciudadanos, más preocupados por la situación económica de su país.

Mientras que en octubre de 2007 uno de cada tres estadounidenses declararon a Irak el mayor problema de su país, en el mismo mes de 2011 sólo uno de cada cien pensaba lo mismo, según las encuestas de Gallup de esos meses.

El desempleo, en cambio, era lo más importante para uno de cada tres estadounidenses encuestados el mes pasado, mientras que en 2007 sólo lo era para el 5 por ciento.

A medida que avanza la campaña, sin embargo, los aspirantes comienzan a comprender que necesitan un enfoque completo para imponerse sobre el resto, y se esfuerzan en afilar sus posiciones en política exterior.

El primero en hacerlo fue el ex gobernador de Masachusets, Mitt Romney, que pronunció el mes pasado un elaborado discurso en el que prometía hoy "un siglo" de dominio de Estados Unidos, y se ha rodeado de un equipo de asesores específico para política exterior.

Le siguieron los discursos del exgobernador de Utah Jon Huntsman y la congresista Michele Bachmman; pero el resto de los candidatos, incluidos favoritos como el empresario Herman Cain y el gobernador de Texas Rick Perry, se han limitado a esporádicas declaraciones sobre sus planes para reforzar la frontera con México.