Los medios de comunicación pudieron ingresar a las instalaciones de la averiada planta nuclear de Japón por primera vez el sábado luego que el sismo y el tsunami de marzo desataron la peor crisis nuclear del mundo desde Chernóbil.

La visita, que duró varias horas, fue organizada por el gobierno japonés para demostrar cuánto se ha estabilizado la situación en la planta en ocho meses desde el devastador maremoto.

Representantes de los medios de comunicación japoneses e internacionales, incluyendo a The Associated Press, contaron con autorización para ingresar a la planta acompañados por el funcionario que nombró el gobierno para hacerse cargo de la crisis.

Las autoridades dijeron que la situación en la planta, que sufrió fisiones y explosiones después de ser azotada por el tsunami del 11 de marzo, ha mejorado lo suficiente como para permitir la visita, aunque los reporteros vistieron trajes protectores de cuerpo completo y se sometieron a una revisión en busca de radiación al finalizar el recorrido.

La planta nuclear de Fukushima Dai-ichi, ubicada a cerca de 225 kilómetros (140 millas) al noreste de Tokio, fue severamente dañada por el maremoto y derramó grandes cantidades de materiales radiactivos en los campos que la rodean, muchos de los cuales permanecen como zonas restringidas.

Los reporteros pudieron ver el terreno de la instalación en expansión a la orilla del mar y el exterior de varios de los reactores dañados antes de ser llevados al centro de operaciones de emergencia.

El ministro del Medioambiente, Goshi Hosono, quien encabeza los esfuerzos del gobierno para responder al desastre, habló con los trabajadores una vez dentro del centro.

El gobierno japonés ha calculado que le tomará al menos 30 años eliminar de forma segura el combustible nuclear y desmantelar la planta. También podrían pasar décadas antes de que puedan regresar los miles de habitantes que tuvieron que huir de una zona de exclusión de 20 kilómetros (12 millas) alrededor de la planta.

Algunos expertos calculan que incluso ese estimado es demasiado optimista.