La Liga Arabe resolvió el sábado suspender a Siria de todas sus reuniones hasta que Damasco aplique un acuerdo para poner fin a la sangrienta represión de las manifestaciones contra el gobierno.

La decisión es un fuerte golpe simbólico a un país que se enorgullece de ser un influyente centro del nacionalismo árabe.

El canciller de Qatar, Hamad bin Jassim, dijo que la suspensión entrará en vigencia el miércoles, y exhortó al ejército sirio a desistir de la violencia contra los civiles. Dijo que 18 países de la liga votaron a favor de la decisión, en tanto que Líbano, Yemen y Siria se opusieron e Irak se abstuvo.

La Liga Arabe también aplicará sanciones políticas y económicas contra Siria, señaló.

La violencia no ha cedido desde que Damasco accedió el 2 de noviembre a un acuerdo de paz orquestado por la Liga Arabe, el cual pedía al gobierno sirio detener la violencia contra los manifestantes, retirar los tanques y otros vehículos blindados de las ciudades, liberar a los presos políticos y permitir el ingreso al país de periodistas y grupos defensores de los derechos humanos.

"Siria es un país muy querido por todos nosotros y nos duele tomar esta decisión", djio bin Jassim. "Esperamos que Siria tomará una medida valiente para detener la violencia y comenzar un verdadero diálogo encaminado a una reforma real".

En una respuesta a los temores de que la decisión podría allanar el camino para una intervención internacional como ocurrió en Libia, bin Jassim destacó que "nadie está hablando de una zona de restricción de vuelos; la gente intenta mezclar los casos. Ninguno de nosotros está hablando sobre este tipo de decisión".

Decenas de manifestantes afuera de la sede habían pedido que la Liga suspendiera a Siria, sosteniendo pancartas que rezaban "Libertad para el pueblo sirio" y "Los líderes árabes son basura" al tiempo que coreaban consignas en pro de la salida del presidente sirio Bashar Assad. Se les unieron manifestantes de Yemen que protestaban la violenta represión gubernamental en su país.

Noviembre se está convirtiendo en el mes más sangriento desde que comenzó la sublevación popular hace ocho meses. Más de 250 civiles sirios han sido muertos en los últimos 11 días a medida que el régimen asedia a la insurrecta ciudad de Homs.

Las Naciones Unidas calculan que 3.500 personas han muerto por la violenta campaña del gobierno sirio desde mediados de marzo, cuando comenzó el alzamiento contra el gobierno de Assad, inspirado por los movimientos en Egipto y Túnez.

Homs, la tercera ciudad más grande de Siria, ha surgido como el epicentro de la insurrección.

El gobierno sirio culpa de los disturbios a "pandillas armadas" y a extremistas que cumplen órdenes del extranjero para desestabilizar al régimen.

En un informe de 63 páginas publicado el viernes, el grupo internacional por los derechos humanos Human Rights Watch denunció que las fuerzas de seguridad han matado al menos a 587 civiles en Homs desde mediados de abril hasta finales de agosto.