Fuerzas de seguridad de Turquía mataron el sábado a tiros a un rebelde curdo para poner fin a un drama de rehenes que duró 12 horas en un transbordador pequeño y luego confirmaron que traía explosivos plásticos.

Los efectivos aniquilaron al individuo en una operación relámpago lanzada antes del amanecer en el transbordador Kartepe, que se encontraba anclado frente a la localidad portuaria de Silivri, oeste de Estambul, porque se le había agotado el combustible a la nave.

Los 24 pasajeros y miembros de la tripulación resultaron ilesos.

El ministro del Interior, Idris Naim Sahin, identificó al secuestrador como Mensur Guzel, al que describió como el jefe de un ala joven de un grupo rebelde curdo en la provincia de Kocaeli, noroeste del país.

Sahin dijo que el secuestrador nació en 1984 en el sureste, una zona predominantemente curdo, y se integró con los insurgentes después de que escapara de las fuerzas militares en 2009.

Guzel traía 450 gramos de explosivos plásticos A4 en el cuerpo, agregó.

Un gobernador provincial había dicho antes que el hombre estaba desarmado y llevaba botellas vacías con un tipo de cableado eléctrico.

El secuestrador, que buscaba llamar la atención la lucha de Turquía contra los autonomistas curdos, decía traer explosivos adosados al cuerpo y tomó el control del transbordador poco después de que este zarpara el viernes en la noche del puerto noroccidental de Izmit.

El transbordador se desplazó en zigzag por el mar de Mármara, seguido por buques guardacostas, hasta que se le agotó el combustible frente a Silivri.

Sahin dijo que los guardacostas turcos lograron que el transbordador se dirigiera a Silivri, una zona tranquila escogida para realizar la operación.