El presidente de EE.UU., Barack Obama, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, aplaudieron hoy la "importante decisión" de la Liga Árabe de suspender a Siria de la organización, pedir sanciones económicas y reducir las relaciones diplomáticas con el régimen de Damasco.

"Después de que el régimen de (Bachar Al) Asad fracasara flagrantemente a la hora de cumplir sus compromisos, la Liga Árabe ha demostrado liderazgo en su esfuerzo para acabar con la crisis y garantizar que el Gobierno sirio se responsabilice de sus actos", dijo Obama en un comunicado difundido por la Casa Blanca.

A mediados de marzo estallaron las protestas en varias ciudades de Siria para exigir reformas democráticas que desde entonces están siendo duramente reprimidas por las fuerzas de seguridad.

La resolución tomada hoy por la organización panárabe "expone el creciente aislamiento diplomático de un régimen que ha violado sistemáticamente los derechos humanos y reprimido protestas pacíficas", consideró el mandatario estadounidense.

"Estados Unidos se une a la Liga Árabe en su apoyo al pueblo sirio, que sigue abogando por sus derechos universales frente a la cruel violencia del régimen", añadió Obama.

Por su parte, Clinton, que se encuentra junto al mandatario en Hawai con motivo de la cumbre APEC de dirigentes de Asia y el Pacífico, consideró que la resolución "demuestra que la presión internacional va a seguir creciendo hasta que el brutal régimen de Asad escuche la llamada de su propio pueblo y del mundo entero".

"La Liga Árabe tomó hoy una fuerte e histórica decisión dirigida a detener la violencia en Siria y proteger a los civiles sirios", dijo en un comunicado.

La titular de Exteriores aseguró que Washington respalda el contenido de la resolución y su futura aplicación plena y reiteró que Asad "ha perdido toda credibilidad" y debe "abandonar el poder" y garantizar al mismo tiempo un "acceso libre" a Siria a las "organizaciones no gubernamentales y periodistas".

La decisión se tomó durante una reunión extraordinaria en El Cairo de los ministros de Asuntos Exteriores árabes y obtuvo el respaldo de 18 de los 22 miembros de la Liga Árabe, con el voto en contra del Líbano y Yemen y la abstención de Irak.

El texto aprobado, que se aplicará a partir del próximo día 16 a no ser que Damasco cumpla con los requisitos del plan árabe -que exigía el cese de la violencia en el país para salir de la crisis-, pide sanciones económicas y prevé que se otorgue protección a los civiles sirios, en coordinación con las organizaciones de derechos humanos y la ONU.

Además, los ministros acordaron la retirada de los embajadores árabes de Siria, aunque esa medida estará sujeta a la decisión soberana de cada país.

La respuesta del régimen de Damasco no se hizo esperar y el delegado permanente de Siria ante la Liga Árabe, Yusef Ahmed, aseguró en El Cairo que la resolución es "nula", ya que según el estatuto de la organización debería haber contado con el apoyo de todos los Estados miembros.

Aunque la resolución arroja esperanza a los opositores, Siria sigue sumida en una espiral de violencia, que hoy se ha saldado con la muerte de al menos una decena de civiles y nueve miembros de las fuerzas de seguridad.