Las universidades de élite de Estados Unidos han nutrido a lo largo de la historia tanto los movimientos sociales que cuestionan el status quo como la flor y nata de la sociedad que lo mantiene, y el movimiento 'Ocupemos Wall Street' es el hecho más reciente en resaltar tal contradicción.

Con altísimas matrículas anuales, miles de millones de dólares en donaciones y una larga lista de graduados poderosos que trabajan en Wall Street y Washington, estas universidades representan el tipo de instituciones por las que nació el movimiento Ocupemos y su oposición a la influencia indebida de quienes se encuentran en los niveles más altos de la sociedad. Sin embargo, sus estudiantes se están sumando a la protesta.

Los miembros de las instituciones de élite se encuentran en una posición inmejorable para cambiarlas, dijo Rossen Djagalov, un profesor adjunto de Historia y Literatura en la Universidad de Harvard, cuya matrícula cuesta aproximadamente 50.000 dólares al año.

"Sólo queremos esta universidad para ser mejores ciudadanos, ya sea en Cambridge (Massachusetts, donde se encuentra la universidad) o en todo el país, en el que los graduados de Harvard son gente tan importante", dijo Djagalov.

Desde que comenzó en septiembre con un campamento en Nueva York, el movimiento Ocupemos ha recibido un enorme apoyo de los estudiantes de las mejores universidades, y ellos se han integrado a la resistencia pública.

En la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte, por ejemplo, un pequeño grupo de estudiantes ha acampado durante tres semanas. En la Universidad de California en Berkeley, decenas fueron arrestados el miércoles por la noche durante las protestas contra las políticas financieras a las que culpan de causar profundos recortes en el gasto en educación superior.

Y el miércoles, en el patio de la Universidad de Harvard, los manifestantes se reunieron frente a la estatua de John Harvard para exigir "una universidad para el 99%". Poco después, varias decenas de estudiantes levantaron tiendas de campaña y se quedaron toda la noche, aunque la policía impidió que se les uniera cualquiera que no fuera estudiante.

Los estudiantes pidieron un contrato justo para los trabajadores de vigilancia en Harvard, argumentaron que la universidad jugó un papel en la crisis financiera debido a su influencia, por lo que debería ser socialmente responsable en las inversiones de su dotación.

"Harvard debería reconsiderar su estatus como el campo de entrenamiento para las personas que crean nuestros sistemas políticos y económicos menos democráticos", dijo Joe Hodgkin, un estudiante de último semestre que ha dirigido sesiones de meditación en Ocupemos Boston.