Libia no devendrá en un país islámico extremista, aseguró el sábado el jefe de la autoridad interina a la titular del exterior de la Unión Europea y anunció que la semana entrante quedará completada con expertos la formación del gabinete.

Mustafa Abdul-Jalil, presidente del Consejo Nacional de Transición, había suscitado revuelo en occidente cuando dijo en octubre que la sharia, o ley islámica, sería el principal eje de la legislación en la nueva Libia y que cualquier aspecto que la infrinja sería anulado.

En conferencia de prensa con la titular del exterior de la UE, Catherine Ashton, Abdul-Jalil puso en calma las cosas. "No seremos un país islámico extremista", dijo. "Nuestro islam es moderado".

Otros integrantes del Consejo Nacional de Transición dijeron que Abdul-Jalil sólo había expresado sus puntos de vista personales sobre la Sharia. Destacaron que quizá en 2012 se redacte una constitución que abarque el papel de la religión en Libia.

Como parte de una transición a la democracia en Libia, tras la captura y ejecución en octubre del dictador Moamar Gadafi, un gobierno interino dirigirá al país hasta la elección en junio de una asamblea nacional.

El primer ministro Abdurrahim el-Keib, designado en fecha reciente, presentará la semana entrante una lista de nombres de ministros al Consejo Nacional de Transición, dijo el sábado Abdul-Jalil.

Los ministros serán escogidos según su experiencia y capacidad, no por consideraciones tribales, agregó.

El jefe del Consejo Nacional de Transición eludió una pregunta relacionada con la posesión descontrolada de armas.

Desde el fin de la guerra civil con el derrocamiento del régimen de Gadafi al cabo de ocho meses, grupos paramilitares que pelearon contra las fuerzas del dictador han producido entre ellos diversos enfrentamientos.

El viernes, hubo dos muertos a causa de un choque entre grupos armados de la ciudad costera de Zawiya, unos 50 kilómetros (30 millas) al oeste de Trípoli, y el poblado cercano de Warshefana.

Continúan sin ser esclarecidas las circunstancias de esas muertes. El combate fue el más reciente de una sucesión de confrontaciones violentas entre grupos paramilitares que rivalizan por tener prominencia.