La presidenta argentina, Cristina Fernández, se reunió hoy con el nuevo titular de la Conferencia Episcopal Argentina, el arzobispo de la ciudad de Santa Fe, José María Arancedo, apenas dos días después de su nombramiento.

Fernández recibió en su despacho en la sede del Ejecutivo a Arancedo, quien le regaló a la mandataria un cuadro de Jesús Buen Pastor, según las fotos tomadas durante el encuentro, al que también asistieron otros miembros de la cúpula de la Iglesia Católica argentina y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Al término de la reunión, el portavoz del Episcopado argentino, Jorge Oesterheld, calificó como "muy positivo" el encuentro y dijo que las nuevas autoridades de la cúpula eclesiástica animan a Fernández "a superar situaciones de injusticia y a profundizar en el diálogo, acuerdos y reconciliaciones entre los argentinos".

Arancedo, de 71 años y considerado un hombre de perfil moderado, fue electo el pasado martes como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina para los próximos tres años en sustitución del cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires que dejó el cargo tras dos períodos consecutivos de gestión marcados por sus diferencias con el Gobierno.

El arzobispo de Santa Fe, quien hasta el martes se desempeñaba como vicepresidente segundo de la Conferencia Episcopal, es primo hermano del fallecido expresidente argentino Raúl Alfonsín (1983-1989).

De buena relación con el Gobierno y con sectores políticos y sociales, en los círculos eclesiásticos se le considera un hombre mesurado y afecto al diálogo.

Los seis años de Bergoglio como presidente de la Conferencia Episcopal estuvieron marcados por una relación tensa con los gobiernos del fallecido Néstor Kirchner (2003-2007) y de su esposa y sucesora, Cristina Fernández, que llegó al poder en 2007 y acaba de lograr un contundente triunfo en las elecciones de octubre para un segundo mandato.