Tropas sirias dispararon el viernes contra manifestantes antigubernamentales y efectuaron allanamientos, hechos en los que perdieron la vida al menos 16 personas, dijeron activistas.

Con más de 250 sirios muertos en menos de dos semanas, noviembre está convirtiéndose en uno de los meses más sangrientos de los ocho que lleva la sublevación popular en Siria. Ha habido crecientes indicios de que algunos manifestantes están tomando armas para protegerse, junto con reportes de intensas batallas entre soldados y desertores del ejército.

El derramamiento de sangre se produjo en momentos en que la organización activista Human Rights Watch acusó al régimen de posibles crímenes contra la humanidad en la represión que las Naciones Unidas calculan ha dejado al menos 3.500 muertos desde que comenzó el alzamiento a mediados de marzo.

La Liga Arabe, que elaboró un plan de paz para Siria la semana pasada, programó una reunión de emergencia para el sábado en sus oficinas en El Cairo con el fin de analizar la violación del acuerdo por parte del gobierno del presidente Bashar Assad.

Damasco aceptó el plan la semana pasada, pero la violencia se aceleró cuando las tropas del régimen lanzaron un ataque para aplastar a la resistencia en la tercera ciudad más grande de Siria, Homs.

Human Rights Watch, con sede en Nueva York, exhortó a la Liga de 22 integrantes que suspenda a Siria como miembro de la organización.

"La Liga Arabe necesita decirle al presidente Assad que violar su acuerdo tiene consecuencias, y que ahora respalda la acción del Consejo de Seguridad (de la ONU) para poner fin a la carnicería", dijo Sarah Leah Whitson, directora de Human Rights Watch en Medio Oriente.

Una vez más se repitió el ciclo que ha caracterizado la situación en Siria: protestas masivas tras las oraciones musulmanas semanales en diversos lugares del país, enfrentadas con una rápida y letal represión por parte de las fuerzas de seguridad. Al mismo tiempo, éstas allanaron viviendas en Homs en busca de activistas.

Además de las operaciones militares en Homs, los activistas dijeron que intensos enfrentamientos se efectuaban el viernes en el poblado norteño de Khan Shaikhun cerca de la frontera con Turquía entre militares y pistoleros que se cree desertaron del ejército.

Los dos principales grupos activistas sirios reportaron al menos 16 muertos, 10 de ellos en Homs.

Uno de los grupos, los Comités Locales de Coordinación, indicó que 250 sirios han perdido la vida desde que comenzó noviembre, la mayoría de ellos civiles y unos 20 soldados.

Por su parte, el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, también documentó más de 200 fallecimientos. Pero el observatorio tiene una cifra mucho mayor de soldados muertos, superior a 100.

Hasta el momento no había sido posible conciliar las diferencias entre las muertes. El gobierno ha impedido en gran medida el ingreso de periodistas extranjeros al país.